Esperas de jabalí. ¿Qué tengo que saber?
11 octubre, 2017 Trofeocaza . 1264 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Esperas de jabalí. ¿Qué tengo que saber?

Inmóvil, bajo un silencio sepulcral, el aguardista se pregunta una y otra vez si por fin su invitado tendrá la cortesía de visitarle en aquella noche eterna avivada por tan majestuosa luna llena… Sin duda, nos encontramos ante una caza única y con un encanto especial, motivos más que suficientes para que cada día cuente con más fervientes y apasionados seguidores.

Para el amante de la caza mayor sólo hay un sentimiento comparable al que nace cuando le entra un jabalí rompiendo monte: por fin tiene enfrente a ese resabiado macareno que, precavido y desconfiado, da varias vueltas en busca de cualquier rastro de peligro.

Las esperas “enganchan”. No es ningún secreto para el que las haya practicado alguna vez, si bien es cierto que requieren que contemos con un coto disponible y con tiempo para atenderlo, por lo que, en muchas ocasiones, el aficionado al jabalí opta por las monterías antes que por esta modalidad. Además, se practican desde el anochecer hasta que el cuerpo aguante o entre el ejemplar esperado, así que suele ser necesario disponer de un coto cercano a nuestra residencia o bien contar con una finca con medios para pernoctar.

¿SON REALMENTE ÉTICAS LAS ESPERAS?

Es muy común que en una finca las practique la propiedad. Entonces surge la pregunta del millón: si la montería se vende… ¿es ético realizar esperas previamente? ¿Afectará a sus resultados? Normalmente dependerá del tipo de coto en cuestión, pues no es lo mismo uno en el que el jabalí esté de paso para comer que otro en el tenga su encame. Además, también influye la época del año en la que llevemos a cabo los aguardos.

Si las esperas se realizan de manera puntual en los meses de verano o previos a las cosechas, puede ser perfectamente compatible; ahora bien, si se llevan a cabo habitualmente, aunque sólo se abatan grandes machos, repercutirán negativamente en el resultado de la montería. Quizás no en la cantidad, o al menos esto dependerá de muchos factores, pero sin duda sí lo hará en la calidad.

Por descontado, es incompatible realizarlas en la mancha a batir durante los meses previos a la montería, pues si andamos pateándola, los resultados de las futuras batidas serán más que dudosos.

¿Pero realmente es la espera de jabalí un método de caza aconsejable en el manejo de las poblaciones? ¿Es legal en nuestra comunidad autónoma? ¿Se puede cebar? ¿Se puede montar un puesto? Pueden surgir muchos interrogantes, sobre todo para quien se vaya a iniciar en esta fascinante modalidad, y no siempre es fácil encontrar las respuestas.

Aspectos legales sobre las esperas

La modalidad de caza en espera o aguardo nocturno es mucho más efectiva que la espera diurna, que puede ser útil para controlar cerdos asilvestrados, pero no así al jabalí, un ungulado de claros hábitos nocturnos. La nocturnidad es una dificultad añadida, pues requerirá de un equipo adecuado y de extremar las precauciones.

Además, deberemos ser grandes conocedores de la especie en cuestión. Con respecto al equipo, al menos unos buenos prismáticos y un rifle con una mira que nos ofrezca un alto grado de luminosidad se antojan imprescindibles. Ah, y no olvidemos una buena prenda de abrigo si realizamos la espera en invierno, pues es necesario que estemos cómodos.

La finalidad principal de la espera es la consecución de un gran trofeo de macho de jabalí, pero esta modalidad tiene un carácter selectivo que permite enfocarla en muchas direcciones, como, por ejemplo, la simple merma de las poblaciones, la eliminación de hembras viejas o el control del exceso de densidades.

De cualquier forma, es la modalidad de caza de jabalí que más conocimiento sobre la especie y más sacrificio del cazador requiere, pues son horas, normalmente solo, sintiendo el campo, en las que tiene que interpretar los sonidos y las conductas de los ejemplares que entran al puesto hasta dar con un gran macho o, en su caso, con el ejemplar que está buscando (una hembra vieja, un jabalí enfermo…).

Muchas veces, el conocimiento del terreno también jugará un papel importante, por lo que si acudimos a una espera comprada en un día suelto o invitados por amigos y vamos solos al puesto, andaremos algo perdidos.

DOS OPCIONES PARA REALIZAR LA ESPERA DE JABALÍ

La espera se puede realizar al paso o en puesto fijo. Esto no quiere decir que al paso el cazador vaya andando, sino que cuando se localiza una trocha usada con huellas de un buen macho, es allí donde aguarda a que pase.

Sin embargo, en puesto fijo normalmente es atraído el animal. También en muchos lugares se espera al paso de madrugada, cuando los animales regresan al encame, en lo que se conoce como recogida.

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En nuestro puesto no deben faltar unos buenos prismáticos, una linterna y una pequeña manta.

 

¿QUÉ PUESTO ELIJO?

Existen multitud de tipos de puestos para esperas, tantos como podamos imaginarnos. ¿Pero cuál es el mejor? Muy fácil: en el que más cómodos nos encontremos y el que menos desentone con el medio.

La comodidad es fundamental, pues muchas veces el conseguir un buen trofeo depende de si somos capaces de esperar lo suficiente como para que entre. Ahora bien, tampoco es bueno que el puesto llame la atención, y no sólo por los jabalíes, sino también por los curiosos y amigos de lo ajeno… Desde subirte a un árbol tal cual a montar una plataforma en el mismo, pasando por las sillas que se atornillan al árbol (muy comunes en arqueros), las torretas o una caseta en el suelo.

Todos son perfectamente válidos en función del terreno y de nuestras necesidades. Sin duda, todo puesto elevado nos ofrecerá una facilidad de percepción y permitirá que, sobre todo en caso de vientos cambiantes, no estemos venteando continuamente o lo hagamos con menos intensidad.

Prepararemos varios puestos en lugares querenciosos, pues no es recomendable provocar grandes concentraciones de animales en uno solo. De esta manera, podremos ir rotando de uno a otro sin que los guarros nos descubran.

Una vez que ya tenemos los puestos.

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La instalación de comederos es un aspecto a tener en cuenta en la preparación de las esperas.

¿CÓMO REALIZAREMOS LA ESPERA?

Muchos ya serán expertos en este campo, pero haremos un pequeño repaso para los que quieran adentrarse en esta apasionante modalidad: el tipo de puesto, si cebar o no y cómo hacerlo, la utilización de atrayentes o de luz artificial… Son algunos de los interrogantes que intentaremos resolver.

Hay comunidades autónomas en las que las esperas nocturnas están contempladas como modalidad y pueden realizarse durante la temporada general, requiriendo una autorización por daños únicamente en épocas de cría y veda. Sin embargo, en otras regiones solo se pueden llevar a cabo como respuesta a daños producidos por la especie, mientras que en algunas ni siquiera pueden realizarse. Por eso es importante asegurarnos de ello echando antes un vistazo a la orden de vedas de la autonomía en la que vayamos a cazar.

Como todos sabemos, en este país las competencias en materia de caza están transferidas por completo a las comunidades autónomas, por lo que será la normativa de cada región la que regule su práctica.

LA INSTALACIÓN DE CEBADEROS

También deberemos tener en cuenta lo que la legislación vigente en cada comunidad autónoma establece en relación con la instalación de cebaderos o comederos. Un aspecto es el punto de vista legal y otro muy diferente el ético.

Bajo mi punto de vista, el cebar un puesto es perfectamente lícito y forma parte de la modalidad de espera como tal. Y desde el punto de vista técnico, hay ocasiones en las que no tiene mucho sentido cebar, como en la época de abundancia de bellota.

LOS ATRAYENTES, PROHIBIDOS 

Con carácter general, a raíz de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre (vigente hasta el 15 de diciembre de 2007), el empleo de sustancias atrayentes está prohibido en la caza.

Especialmente, en las esperas se ha venido utilizando el gasoil o el zotal con bastante éxito, pero, repito, están prohibidas como sustancias atrayentes y además contaminantes para el medio ambiente.

Existen otro tipo de sustancias naturales, como la brea de origen vegetal o la resina de haya, que también dan bastante buen resultado, aunque como atrayentes no estarían permitidas.

También es común la utilización de orina de hembra en celo, aunque, dependiendo de la época, puede dar resultado o no. Eso sí, tampoco estaría permitido su uso.

¡Mucho cuidado con ello!

¿ Y EL EMPLEO DE LUZ ARTIFICIAL?

En cuanto al empleo de luz artificial también deberemos observar lo dispuesto en las leyes de caza de cada una de las comunidades autónomas y en los reglamentos que las desarrollan.

Sin embargo, desde el punto de vista ético, me parece muy útil en algunas ocasiones, e incluso aumenta la seguridad de cara a no abatir por error hembras y conseguir un disparo más certero. Ah, y no siempre ofrece una ventaja al cazador, pues muchas veces llega a espantar a la pieza, sobre todo si se trata de un animal viejo.

El empleo de artefactos de visión nocturna es diferente, pues sí pueden ofrecer una gran ventaja al cazador. Ahora bien, para controles de población o si pretendemos reducir daños, en mi opinión, serían muy útiles y eficaces.

Esperas-de-jabali-enganchan-apertLas comunidades autónomas ofrecen un “potaje” de normas: en algunas se permiten ciertas conductas, mientras que en otras, muchas veces lindantes, no. Así, por ejemplo, en algunas se autorizan las esperas para el control de daños a la agricultura, como en Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña o Madrid, mientras que en otras están contempladas como modalidad, como en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia o Navarra. Sin embargo, en Vizcaya, por ejemplo, está prohibida la caza nocturna.

En general, en aquellas comunidades autónomas que recogen la espera nocturna como modalidad es necesario que se contemple en el plan técnico de caza, donde también podrán incluirse ciertos aspectos normativos relevantes para su realización: el empleo de luz, la instalación de cebaderos… Extremadura, por ejemplo, prohíbe cebar a menos de 100 metros de la linde y con maíz.

En Cataluña, sin embargo, está prohibido cebar excepto para el control de daños, mientras que Valencia limita los productos autorizados para cebar y Asturias permite hacerlo con productos naturales para esperas con arco, etc. Un buen ejemplo a destacar al respecto es la Comunidad Valenciana, que cuenta con una guía de fácil acceso en Internet en la que explica con detalle las conductas permitidas y las prohibidas en la práctica de esta modalidad cinegética.

ANTES DE NADA, OBSERVEMOS LA NORMATIVA

Mi consejo es que antes de que preparemos la espera consultemos la orden de vedas y el plan técnico del coto. Y en caso de duda, también podemos preguntar en las delegaciones o servicios periféricos de las Consejerías de Agricultura y Medio Ambiente de nuestra provincia.

Generalmente, aunque la modalidad esté contemplada en el plan técnico, deberemos solicitar la autorización en caso de ser necesaria y comunicar quién, dónde y cuándo se va a realizar.

Desde el punto de vista puramente técnico, es recomendable no cebar mucho en pocos puestos, sobre todo en zonas afectadas por tuberculosis. Es mejor cebar menos en un mayor número de puestos y aprovechar las bañas o la época de disponibilidad de alimento natural. Es muy importante tener en cuenta al resto de la fauna de la zona, pues si instalamos un dispensador automático de maíz, las ciervas acabarán con él antes de que lleguen los jabalíes. Y si hay ganado, ya ni les cuento.

Especialmente aconsejables son las cámaras de fototrampeo, que permiten almacenar en una tarjeta SD las instantáneas e incluso los vídeos que toman automáticamente al captar movimiento. Son un gran aliado para el gestor, al que le permiten, además de conocer qué jabalíes y a qué hora entran en los puestos, vigilar el coto y detectar posibles casos de furtivismo.

Ya es decisión propia el utilizarlas o no y para qué, pero un consejo importante: al colocarlas, háganlo de manera discreta, pues a muchos conocidos ya les ha desaparecido más de una.

Juan Pascual Herrera Coronado

Ingeniero técnico Forestal.

Experto en Caza y Pesca

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