Situación del arrui en España
11 enero, 2018 Trofeocaza .

Caza mayor nacional

Situación del arrui en España

¿Es el arruí una especie exótica? ¿Puede considerarse a este rumiante africano como especie invasora? ¿Es compatible su coexistencia con otros animales de nuestra venatoria, con los ecosistemas nacionales en los que la encontramos o con los usos agrícolas de nuestros suelos? El siguiente artículo responde a estos interrogantes y a muchos otros de SUMO interés para el cazador.

El Real Decreto 1628/2011, aprobado por el Gobierno de España, especifica, en su artículo segundo, varias definiciones, entre las cuales extractamos las que afectan al arruí:

Invasión: acción de una especie invasora debida al crecimiento de su población y a su expansión, que comienza a producir efectos negativos en los ecosistemas donde se ha introducido.

Control: la acción de la autoridad competente o la autorizada o supervisada por ésta, destinada a reducir el impacto de la especie en el medio ambiente.

Especie nativa o autóctona: la existente dentro de su área de distribución y de dispersión natural.

Especie exótica o alóctona: se refiere a especies, subespecies o taxones, incluyendo sus partes, gametos, semillas, huevos o propágulos que pudieran sobrevivir o reproducirse, introducidos fuera de su área de distribución natural y de su área potencial de dispersión, que no hubiera podido ocupar sin la introducción directa o indirecta, o sin el cuidado del hombre.

Especie exótica invasora: especie exótica que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o semi natural, y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética.

Además, el Departamento de Agricultura de EE.UU resume más el concepto de alóctona invasora, y dice: “Una especie invasora se define como una especie que es:

  1. a) no nativa (alóctona en el ecosistema en consideración).
  2. b) cuya introducción causa o es probable que cause daño económico o medioambiental a daño a la salud humana.

Con las definiciones del Real Decreto y la definición de los EE.UU. podemos empezar su análisis con respecto al arruí.

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Aunque es cierto que el hombre lo ha introducido hace pocos años, también lo es que el arruí vivía en España hace miles de años, de donde desapareció. Por tanto, considerarlo una especie exótica es más que discutible.

¿ESPECIE EXÓTICA?

En un principio, podemos decir que se cumple la condición de exótico, pero vale la pena conocer que desde hace muy pocos años se han descubierto fósiles en Francia y en España en los yacimientos de Venta Micena, Fuente Nueva 3 y Barranco del León 5 (Martínez et al., 2003) Orce, Granada y Cartagena, Murcia. En Le Vallonnet (Moullé et al., 2004), sur de Francia, restos de Ammotragus europeaeus y recientemente se han encontrado restos del gÉnero Hemitragus, el actual Thar (D. Rafael Martínez) más o menos en el pleoceno que, a primera vista, estaban catalogadas como cabras, pero un estudio posterior deja claro que no son cabras puras. Según este segundo estudio, su dentición coincide más con la del Ammontragus levia, aunque se le ha llamado Ammotragus euoropeus, luego está claro que hace miles de años este animal ya pisaba las tierras de España y Francia, o sea, el arco mediterráneo.

Por todo esto pensamos, ¿estamos absolutamente seguros si afirmamos que es exótico? ¿no crea esto alguna duda lógica? En la definición del Real Decreto se alude a “distribución natural”, y ya era distribución natural en el pleoceno, mientras que ahora la ha introducido el hombre, cierto, pero ya estuvo aquí mucho antes.

ADHIF, ASOCIACIÓN DEFENSORA DE HERBIVOROS CONTRA INCENDIOS FORESTALES

No creemos que personas conocedoras del medio ambiente, aunque no sean estudiosos profundos, tengan dudas, de los grandes beneficios que aportan los herbívoros y otros animales, pero especialmente los herbívoros, a la biodiversidad del medio natural y a la lucha contra los incendios forestales. La escasez fue una de las razones que llevó a la fundación de la asociación ADHIF. Aquí trabaja todo tipo de personas, no hay ningún biólogo o paleontólogo de gran nombre, pero todos son personas que pisan mucho el campo y algunos a diario; tenemos como socios desde pastores con bastantes cabezas de ganado, trabajadores de empresas, empresarios, agentes medioambientales, profesores, veterinarios, fotógrafos, algunos cazadores y otros no, algunos agricultores y otros no, Es decir, muchos puntos de vista distintos pero con una idea muy clara: defender los herbívoros por sus beneficiosos efectos sobre el medio ambiente. Esto, por supuesto, tiene riesgos y límites: los riegos son la superpoblación, mientras que los límites serían el control de los herbívoros para que lo anterior no se produzca, aunque por desgracia estamos muy lejos de este límite. Tenemos un blog y un correo por si alguien quiere hacer aportaciones o criticas a lo que pensamos:  http://wwwadhif.blogspot.com.es/, y un E-mail: adhif_@hotmail.com.

¿ESPECIE EXÓTICA INVASORA?

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El arruí se expandeporque no tiene predadores, pero con un control cinegético adecuado su presencia, como la de los demás herbívoros, es beneficiosa.

Taxativamente en esto no estamos de acuerdo, al menos por ahora. En la definición habla expresamente de “cambio y amenaza” y dice que esto se puede producir por “comportamiento invasor o riesgo genético”. Éste es el punto donde más voces se han puesto de acuerdo en criticar la presencia del arruí, debido al peligro de amenaza al ocupar los nichos de la cabra hispánica. Pero no hay nadie que haya  presentado un estudio definitivo que lo demuestre. Todo son especulaciones y suposiciones, pero concreto, nada por ahora. Incluso el doctor Jorge Cassinello lo apuntó en sus primeros trabajos (1996-1997) y en trabajos posteriores referentes al sur peninsular (26 de marzo de  2011), y dice textualmente:

Párrafo 3. Según la teoría ecológica, como especie exótica que es, en un principio se esperaría un efecto negativo sobre el ecosistema que lo acoge, pero aún desconocemos el alcance de ese efecto (y ya va para 40 años que desconocemos ese efecto).

Párrafo 4. No podemos descartar que ocupe un nicho vacío en aquellas zonas donde la comunidad vegetal ha coevoluionado en presencia de grandes herbívoros (como es el caso de medio mediterráneo).

Ecología comparada, estudios de adecuación del hábitats llevados a cabo por medio de modelos matemáticos  fundamentados en las características medioambientales de cuatro de sus áreas de distribución han permitido establecer un estudio comparativo entre la cabra montés, Capra pyrenaica y el arruí.

Párrafo 5. En un principio, ambas especies solapan su nicho ecológico, pero no coinciden en su zonas óptimas, ya que la cabra montés prefiere puntos de mayor pendiente y altitud, relativamente boscosas, húmedas y alejadas de caminos y núcleos, mientras el arruí elige, en esencia, áreas semiáridas semejantes a su hábitat norteafricano, es más generalista y soporta mejor la presencia de medios antropomorficados.

Párrafo 6. El arruí es más pastador y menos ramoneador que el ciervo y que la cabra montés.

Respecto a este mismo problema de que lo tilda de alótono invasor y por ello desplaza a otras especies y respecto  a la contaminación genética, trasmisor de enfermedades etc., tenemos que dejar claro que desde que está en España (más de 40 años), no se tienen noticias de ningún problema de este tipo. Por tanto, por todo lo estudiado hasta ahora y por lo poco concluido en la práctica, nos podemos preguntar si con estos antecedentes se le puede declarar invasor. Incluso dentro de los grupos ecologistas no se ponen de acuerdo, los hay que los defienden jugándose el tipo, y algunos que, por motivos particulares, los critican de forma exhaustiva.

INVASIÓN

Por supuesto que el arruí se expande, es lógico, y cualquier especie de herbívoro sin la incidencia de depredadores lo hace (sólo las crías de arruí y otros herbívoros son atacados por las águilas y por los zorros, ya que en su hábitat no hay lobos). Por eso somos partidarios de controlar el número de animales por sexos, pero esto es gestión y se lleva a cabo en España y en el resto de países civilizados desde hace mucho tiempo, ¿por qué no se hace con el arruí?

LA COMUNIDAD VALENCIANA

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Es necesario controlar la especie, pero no lo es erradicarla.

Antes de la aparición del Real Decreto 1628/2011, la Comunidad Valenciana aprobó su propio Decreto de Especies Exóticas-Invasoras, el D213/2009, con el listado de especies exóticas invasoras a exterminar en el anexo I. En ese anexo se incluye al arruí desde noviembre de 2009. Lo más increíble es que para la promulgación de este Decreto se esgrimen razones como que es para cumplir con el convenio de biodiversidad biológica aprobado en 1992 y ratificado por España en 1993. En la lista publicada por la UICN el arruí está incluido como especie vulnerable o amenazada en el área mediterránea, y respecto a España aparece en el mismo grupo que el oso pardo. Aún así, la Generalitat lo declara dentro de la lista de las especies a erradicar, anexo I. Nosotros no lo entendemos, ya dijimos que no somos grandes estudiosos, pero esto no nos cuadra. En la provincia de Alicante es donde primero apareció en arruí, suponemos que procedente de Murcia, hace unos 20 ó 25 años. Ni en aquellos años había en la provincia, ni ahora hay, cabra montés. Y podemos aseguran que coexiste  sin problemas con los escasos ganados que pastan los montes y con los muflones y ciervos que han aparecido al levantar algunos cercados.

En Castellón no tenemos certeza de su existencia en vallados ni en monte abierto. En Valencia se ofrece como trofeo de caza en las fincas el Tochar, el Retorno y Tamayo, unos vallados a orillas del río Cabriel, donde mató el récord de España por S. M. el Rey Juan Carlos I, fincas enclavadas dentro de un parque natural. En libertad se han producido algunos avistamientos en la zona de la Hunde, Ayora, donde se han autorizado algunas batidas y no se ha abatido ninguno, que sepamos, lo que indica que hay pocos o ninguno. En Alicante se ofrece como trofeo de caza en algunas finca valladas. En libertad se encuentra en la mayoría de los montes del centro y norte de la provincia. La Dirección Territorial de Medio Ambiente de Alicante, a raíz de unos incidentes en la zona de Petrel, concretamente en una batida, sólo autoriza su caza al rececho en los cotos, con algunas excepciones. En 2011 se autorizaron en algunas batidas y en esperas. En cuanto a cantidad, no hay censos fiables, se habla de 400 ejemplares en toda la provincia, pero esa cifra no está contrastada y seguramente es mucho menor a día de hoy.

El arruí lo tiene difícil en Castellón y Valencia, provincias con cabra montes y corzo, sobre todo, porque hay muchos más animales en origen que en Alicante, con montes mucho más áridos, despoblados y sin ningún herbívoro.

CONTROL Y ERRADICACIÓN

Es necesario mantener un control poblacional, nosotros sostenemos que es imprescindible, pero de eso a erradicarlo hay un larguísimo trecho con muchas soluciones intermedias. Estos puntos de vista nos hicieron tomar la decisión de mandar al Ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, un completo dossier contestando al Real Decreto y aclarándole algunas ideas tendenciosas desde nuestro punto de vista. A día de hoy, tenemos la contestación por escrito de que el Real Decreto será reformado.

GESTIÓN Y CAZA

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A día de hoy, el arruí está incluido en el Anexo de un decreto autonómico en el que se dispone su erradicación inmediata.

Son los cotos y la Consellería de Medio Ambiente que les concede las autorizaciones los que se encargan de este rumiante, pero esta gestión nos parece, cuando menos, mejorable. Como la mayoría de estos acotados son pequeños, no cuentan con PTOC de caza mayor, por lo que funcionan a base de permisos especiales que se conceden en función de los daños que presentan y de la presión que realizan algunas personas, que también cuenta. Los cotos organizan recechos a machos con un trofeo a partir de 60 centímetros, con un error del 10 por 100 y, además, se conceden permisos para cazar hembras, pero en algunos casos el número de permisos supera al de hembras que hay en el coto. Estos hechos, sumados, al furtivismo y otros métodos de caza ilegales, como las trampas,  hacen que no se encuentren machos de más de 54 centímetros de cuerno.

El acoso constante al que estos animales están sometidos impide una presencia permanente, y esto es  lo que a nosotros más nos preocupa, ya que en las zonas con menos vegetación son más vulnerables al ser fácil su avistamiento por parte de los furtivos.
Desde nuestro punto de vista, la gestión que se está llevando a cabo con un animal que puede pasar de los 20 años y que se mata antes de los cinco, cuando todavía no es trofeo de caza, y además no se cazan los ejemplares selectivos, es mejorable desde el punto de vista de la gestión cinegética.

Caza-mayor-reportajes-nacional-situacion-del-arrui-en-España-25Consideramos que dejar en manos de las comunidades autónomas la decisión de erradicarlo encierra en nuestro caso un elevado riesgo. A día de hoy, el arruí está incluido en el anexo I de un Decreto Autonómico 213/2009, en el que se dispone su erradicación inmediata y se prohíbe hasta su transporte. Bien es cierto que durante los dos años y medio que lleva en vigor no se ha aplicado y, además, incumpliendo el Decreto se ha incluido en la Orden de vedas como especie cinegética, produciéndose el caso de que en estas dos temporadas de caza el arruí ha gozado de tres categorías en esta comunidad autónoma: “protegido” por la UICN, “exótico invasor” por el Decreto 213/2009 y “cinegético” en la Orden anual de vedas, que especifica que sólo se puede cazar en la modalidad de rececho. Nueva norma que se ha vuelto a incumplir al autorizar este mismo invierno su caza en  la modalidad de batidas, cacerías y esperas junto al jabalí.

 

LA INTRODUCCIÓN, UNA DECISIÓN MEDITADA

Completamos estas páginas con unos comentarios de la persona que aconsejó la introducción del arruí en Sierra Espuña, el famoso biólogo José Antonio Valverde Gómez.  delicioso este resumen y completamente actual después de 40 años. La referencia es Valverde, J. A. 2005. Reyes, osos, lobos, espátulas y otros bichos. Memorias de un biólogo heterodoxo. Tomo VI. Ed. Quercus V & V. Madrid. El autor habla en el contexto del año 1967, cuando fue a Sierra Espuña a estudiar sus ardillas. Nos detenemos en la página 151: Arruís (Ammotragus lervia). Su introducción en la Península. (151-154): “Parra Ortún (el responsable de los forestales de Murcia) quería cochinos y venados de Doñana para repoblar Sierra Espuña, pero en vez de ellos le propuse que probara con arruís, que se adaptarían perfectamente a su clima, suelo y vegetación. Los arruís paren a dos, comen cualquier cosa, trepan cualquier risco, no necesitan agua y son trofeo codiciado. (…) Habrá ecólogos que siguiendo la escuela oficial estarán en contra de esa introducción y de cualquier otra, ya que hay a este respecto una mística ecológica con muchos adeptos, pero sopesé pros y contras antes de sugerirlo, y los pros ganaron. (…)
¿Contras? Con buena revisión veterinaria, pocas. Quizá algún impacto negativo sobre la vegetación, e incluso riesgo para algún endemismo, pero no es probable que los arruís fueran peores que las cabras murcianas y resultaba fácil hacer un estudio previo. Además, si se decide suprimir animales grandes, basta con permitir su caza libre para que sean exterminados en un pis pas. No es lo mismo introducir arruís que cangrejos rojos.
¿A favor? Fundamentalmente darle valor a un terreno de espartizales, que son centenares de miles de hectáreas en el sureste ibérico sometidas a un proceso de desertización, y hacerlo rentable para los que se decidan a conservar ese biotopo como coto de caza. (…) Recomiendo, pues, arruís y gacelas con plena conciencia de que habrá ecologistas que se opongan, aduciendo una pureza filosófica que quizá no tenga cabida en un mundo que camina con pasos de gigante hacia la panzoogeografía y en el que el problema grave es ver cómo conseguir crear intereses para la conservación de los hábitats. (…)
Nuestras estepas serán desiertos vacíos a menos que dispongamos de una fauna con las que llenarlas. Un CSIC inteligente estaría ya previendo lo que debemos comenzar a criar para colmar el vacío que nos espera, y la respuesta está en el norte de África. La UICN habrá de cambiar su lema de “no introducir deliberadamente una especie exótica en un medio natural”, una actitud que, como la del Vaticano respecto a la explosión demográfica, será netamente retrógrada…”.

Pedro A. Martínez, presidente de ADHIF

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