Cuidemos a la codorniz
12 febrero, 2017 Trofeocaza .

Caza menor nacional

Cuidemos a la codorniz

A lo largo de su vida, la peque√Īa africana¬† se encontrar√° con un gran n√ļmero de¬† adversidades a las que tendr√° que enfrentarse¬† en sus largos viajes migratorios. Y una especie¬† que vive en muchos pa√≠ses, como es el caso de¬† esta coturna, no puede aprovecharse pensando¬† en que si no la cazo yo lo har√° el vecino,¬† pues ello la empujar√≠a inexorablemente a su¬† extinci√≥n. Por favor, seamos responsables.

La codorniz ofrece¬† momentos de ¬†caza inolvidables junto a nuestro compa√Īero pa√Īero.

Y es que la incertidumbre¬† en su localizaci√≥n¬† y la calidad¬† del trabajo del can en la¬† b√ļsqueda convierten a¬† esta caza en una de las¬† m√°s deseadas.

En su viaje migratorio, la codorniz se encuentra con diferentes adversidades, como diferentes especies de predadores, la maquinaria agrícola y los pesticidas.

En su viaje migratorio, la codorniz se encuentra con diferentes adversidades, como diferentes especies de predadores, la maquinaria agrícola y los pesticidas.

La codorniz es un ave migradora que est√° sometida a un gran n√ļmero¬† de vicisitudes. Muchos¬† de los desenlaces¬† a los que se enfrenta suman¬† la probabilidad de¬† morir.

¬†A diferencia de¬† los animales que permanecen¬† todo el a√Īo sobre¬† el mismo terreno, la¬† codorniz¬† silvestre no pertenece a un solo territorio o¬† pa√≠s, sino que ata√Īe a dos continentes y a un buen¬† n√ļmero de naciones.

Por ello es f√°cil comprender¬† que si los estados no son capaces de cuidar las vidas¬† humanas en su trasiego, mucho m√°s lejos est√°n¬† de preocuparse de una peque√Īa avecilla. Las¬† codornices pueden hacer dos viajes anuales del¬† orden de 3.200-4.500 kil√≥metros entre Europa y¬† √Āfrica, y la mayor√≠a sucumben en esta odisea.

Aunque la codorniz aparece reflejada en los libros  desde el comienzo de la Historia, las series  de datos que comparan su abundancia sólo están  disponibles desde el siglo pasado. Por eso conocemos  que su población sufrió un gran declive con  la mecanización del campo a partir de 1950.

¬†Sin¬† embargo, en las √ļltimas d√©cadas la abundancia de¬† codorniz ha permanecido constante dentro de sus¬† oscilaciones t√≠picas. ¬ŅC√≥mo es posible que una especie¬† √≠ntimamente ligada a los agrosistemas subsista¬† y mantenga bien sus poblaciones en la actualidad?

En los √ļltimos cinco siglos, la tasa de extinci√≥n¬† de especies animales se ha multiplicado por¬† 100. En el siglo XX han desparecido 477 especies¬† de vertebrados. La fauna expira a velocidad vertiginosa¬† como consecuencia de la actividad humana.

¬†En el siglo pasado borramos del planeta a tantas¬† especies como se esperaba que se extinguiesen¬† de forma natural para un periodo de 10.000 a√Īos.¬† Los animales mueren porque destruimos su h√°bitat,¬† lo contaminamos y sobreexplotamos sus poblaciones.

 Los humanos dominamos el planeta y  lo transformamos en un lugar para ganar dinero.

UN LARGO VIAJE

¬†La migraci√≥n lleva a las codornices al final del verano¬† desde Europa hasta √Āfrica, y en la primavera¬† desde √Āfrica hasta Europa.

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Si la codorniz se encuentra en un hábitat de calidad, desde el final de diciembre puede comenzar la reproducción.

En Europa la codorniz¬† llega hasta el centro e incluso al norte; en √Āfrica,¬† hasta debajo del Sahara, a la zona del Sahel. Por¬† ejemplo, una codorniz que naci√≥ en el valle del¬† Ebro en junio de 2014 con pocos d√≠as de edad vio¬† c√≥mo cosechaban la parcela de cebada que le daba¬† cobijo.

Fueron muchas las peripecias que tuvo que  pasar hasta completar su crecimiento: sortear los  riesgos de predadores, maquinaria, vehículos, sustancias  peligrosas, cables, cazadores… A los dos  meses de edad, desde la mitad de agosto comenzó  su viaje hacia el sur, atravesó la Península con vuelos  nocturnos, haciendo estancias cortas de repostaje  cuando encontró hábitats de regadío con cultivos  apropiados y también en zonas de matorral  con herbáceas, hasta que al final llegó cerca de la  costa en Tarifa.

 Desde aquí saltó hacia los cultivos  de los llanos marroquíes para después proseguir,  subir y atravesar el Atlas, siguiendo la misma estrategia  que en la Península para llegar bien dotada de  reservas antes de enfrentarse al Sahara.

Desde su partida, en la Pen√≠nsula progresivamente¬† las noches se han ido haciendo m√°s largas.¬† Posiblemente, su √ļltimo repostaje antes de¬† atravesar el desierto lo tenga a sus puertas, donde¬† le esperan los halcones del desierto (el tagarote¬† y el born√≠).

 Hasta ahora los desplazamientos  nocturnos han sido de 150-250 kilómetros (entre  dos y cuatro horas de viaje).

Atravesar el desierto  le exige mayores distancias de vuelo nocturnas,  de unos 450-550 kilómetros (entre 8 y 9,5 horas  de viaje), con paradas cortas de descanso en páramos  desérticos sin apenas recursos. De esta forma  en tres o cinco noches puede atravesar el Sahara.

 Una vez que ha llegado al valle del Níger, en  el Sahel, puede en una amplia faja de hábitat favorable  buscar un hábitat idóneo para invernar.  Este viaje ha podido durar de 15 hasta 45 días y  ser hasta 1.600 kilómetros más largo si nació en el  norte de Europa.

En el regreso, seguramente participará  en una primera reproducción en el Magreb,  en las llanuras marroquíes. Después, los predadores,  maquinaria, vehículos, sustancias peligrosas,  cables o furtivos seguramente acabarán con su vida.

¬†Si pertenece a los ejemplares m√°s afortunados,¬† participar√° en una o dos reproducciones m√°s en¬† Europa, probablemente en Espa√Īa. La filopatria¬† (el regreso al lugar de nacimiento para reproducirse¬† all√≠) de la codorniz es dif√≠cilmente demostrable¬† porque su esperanza de vida no llega al a√Īo.

S√≠¬† se han recuperado algunos ejemplares que han regresado¬† al mismo lugar del que partieron, aunque¬† son poco frecuentes estos registros.¬† Ahora podemos comprender que la segunda¬† parte de la estrategia biol√≥gica de la codorniz, la¬† reproducci√≥n, es imprescindible que suceda antes¬† del a√Īo de edad, puesto que la esperanza de vida¬† de los ejemplares es m√°s corta que un a√Īo.

Esto¬† no es f√°cil de interpretar desde el punto de vista¬† del calendario humano. Un mismo a√Īo se producen¬† y tambi√©n desaparecen varias generaciones de¬† codornices. Si la codorniz se encuentra en un h√°bitat¬† de calidad, desde el final de diciembre puede¬† comenzar la reproducci√≥n.

 Salvo en las zonas  de regadío, que pueden tener varios ciclos de cultivos  en distintas fases de crecimiento y maduración,  lo habitual es que el ciclo de la reproducción  de la codorniz esté sincronizado con el crecimiento  y maduración del cereal o de las plantas  herbáceas, de forma que, cuando llega la cosecha,  los pollos sean volantones. En este momento,  los machos de codorniz y las hembras libres,  sin puesta ni crías, ya se han desplazado a otro lugar  de mayor latitud, altitud o humedad, con cultivos  y plantas en crecimiento, para iniciar otro ciclo  reproductor. Así sucesivamente hasta agotar la  primavera y el verano.

Algunos ejemplares, seg√ļn¬† la bondad del a√Īo y del h√°bitat, tienen pollos incluso¬† hasta en octubre.


REPRODUCCI√ďN Y CR√ćA

La reproducci√≥n de la codorniz por estar distribuida¬† en el espacio (continentes, pa√≠ses, zonas biogeogr√°ficas¬† y h√°bitats) y secuenciada en el tiempo¬† (final del invierno, primavera, verano, inicio de¬† oto√Īo) usa un complejo sistema de distribuci√≥n de¬† oportunidades y ejemplares.

Codornices_page9_image14A la selección natural  se le suma la selección sexual y la competencia  entre ambos sexos. Las codornices se concentran  en determinadas áreas para reproducirse. La densidad  de ejemplares en el área reproductora juega  un papel de primer orden en la dinámica de la especie.

La supervivencia de la codorniz depende¬† directamente de la abundancia y salud de la poblaci√≥n¬† reproductora. En el √°rea de cr√≠a debe concentrarse¬† un n√ļmero suficiente de ejemplares para¬† que la selecci√≥n sexual sea efectiva biol√≥gicamente.¬† Los machos intentan aparearse con el mayor¬† n√ļmero posible de hembras. Las hembras tienen¬† que seleccionar a los machos que ofrecen la m√°xima¬† calidad para su descendencia.

Esta lucha entre ambos sexos está mediada  por la localización de áreas óptimas para la cría  y el encuentro entre los grupos de ejemplares.  Los machos se desplazan en grupos de machos  cantores buscando áreas de cría para atraer y encontrar  a las hembras. La cantidad de machos que  pasa por unidad de tiempo por la zona de cría define  la calidad de esta área y, en buena medida,  su éxito reproductor.

Aunque fundamentalmente¬† es la hembra quien elige consorte/s, n√ļmero de¬† huevos puestos y esfuerzo dedicado a criar los pollos,¬† es finalmente la calidad del h√°bitat, a trav√©s¬† de su producci√≥n primaria neta, la que, modulada¬† por el clima, la meteorolog√≠a y la agronom√≠a,¬† determina los recursos disponibles para el √©xito¬† reproductor.

Esta interesante estrategia biol√≥gica de la codorniz¬† le permite subsistir con √©xito a la moderna¬† transformaci√≥n de la tierra. La cantidad de dinero¬† que se invierte para modificar el suelo y los paisajes¬† depende de la riqueza (grado de desarrollo¬† humano) y de la cantidad de habitantes por kil√≥metro¬† cuadrado de cada regi√≥n. Durante el Paleol√≠tico¬† inferior, la poblaci√≥n mundial era de unos¬† 125.000 habitantes, todos en √Āfrica.

A comienzos¬† de la era cristiana hab√≠a 300 millones de habitantes.¬† Desde la Revoluci√≥n Industrial (segunda mitad¬† del siglo XVIII), se produce un crecimiento¬† demogr√°fico exponencial: de 800 millones, en un¬† periodo muy corto de tiempo (250 a√Īos), hemos¬† pasado a 7.300 millones. En los √ļltimos 25 a√Īos¬† la poblaci√≥n ha crecido tanto como lo hab√≠a hecho¬† en toda la historia.

Un hombre que naci√≥ el¬† 24 de junio 2014 ahora tiene 135.500.000 personas¬† menores que √©l (han nacido despu√©s de esa fecha)¬† y hay 7.187.500.000 mayores que √©l (han nacido¬† antes de esa fecha). La esperanza de vida de¬† este hombre si naci√≥ en Espa√Īa es de 87 a√Īos; si¬† lo hizo en Marruecos, de 79 a√Īos; en Argelia, de¬† 75 a√Īos; en Mauritania, de 66 a√Īo; en Mali, de 64¬† a√Īos; en Senegal, de 67 a√Īos; y en Guinea, de 63¬† a√Īos.

Codornices_page9_image16En todos estos pa√≠ses puede transcurrir la¬† corta vida de la codorniz del ejemplo nacida en el¬† valle del Ebro.¬† En nuestro ejemplo de la migraci√≥n invernal¬† de esta codorniz vemos que desde Europa hasta¬† su destino invernal en √Āfrica ha atravesado Espa√Īa,¬† el Magreb (Marruecos), el Sahara (Argelia y¬† Mauritania) para llegar al Shael (Mali).

El n√ļmero¬† de habitantes por kil√≥metro cuadrado es mayor¬† en Espa√Īa, disminuye en el Magreb, se hace m√≠nimo¬† en el Sahara y aumenta en el Sahel. Si examinamos¬† la tendencia de la densidad de habitantes¬† por kil√≥metro cuadrado en los pa√≠ses de estas¬† regiones biogeogr√°ficas, encontramos que desde¬† 1961 hasta 2013 en Espa√Īa la poblaci√≥n ha aumentado¬† un 51%; en Marruecos, un 164%; en Argelia,¬† un 200%; en Mauritania, un 300%; y en Mali,¬† un 200%.

Conociendo el drama humano de  estos países, su escasez de alimentos y recursos,  podemos sospechar cómo ha cambiado la situación  para la codorniz allí.

SU RELACI√ďN CON EL DESARROLLO SOCIAL ¬†

Los hombres explotamos en nuestro beneficio la¬† tierra, aprovechamos sin escr√ļpulos las diferencias¬† que existen con respecto a las endebles sociedades¬† en v√≠as de desarrollo.

En estos países los sistemas  sanitarios, educativos, sociales y de regulación del  aprovechamiento de los recursos naturales carecen  de los medios y la eficiencia necesaria.

Hay empresas  europeas que se dedican a explotar sin un plan  de sostenibilidad los recursos cinegéticos en el Magreb  y en el Sahel. La tragedia que codornices y  hombres protagonizamos es una enfermedad que  se transmite por la publicidad, el marketing y el patrocinio  con el fin de hacer dinero.

Lo que percibimos depende de la selección que  hacemos de la información, de la atención que le  prestamos y de nuestra interpretación. La codorniz  está bien y permite su aprovechamiento sostenible.

Y podría estar mucho mejor y tener episodios de  sobreabundancia como los tuvo en el pasado. La  codorniz en el Magreb y en el Sahel depende del  tipo de desarrollo de las sociedades que allí viven.

Este recurso natural puede ser un revulsivo valioso  para aquellas sociedades si renovamos nuestra percepción  del planeta, de su tierra y sus gentes.  Los cazadores europeos deben innovar, buscar  nuevas respuestas a las preguntas que plantea la  gestión sostenible de la codorniz.

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Tabla de vuelos nocturnos durantel a migración (salida, llegada, km) sobre distintos países.

Con talento emprendedor,¬† vocaci√≥n, motivaci√≥n‚Ķ podemos encontrar¬† soluciones adecuadas que beneficien a la¬† codorniz y a los hombres que habitan en los pa√≠ses¬† donde vive la especie. Tenemos que dise√Īar¬† nuevas herramientas y aplicar las tecnolog√≠as m√°s¬† punteras para conseguir gestionar eficazmente los¬† recursos que compartimos entre hombres de muy¬† distintos pa√≠ses.

Corresponde a las naciones con  mayor riqueza realizar las inversiones necesarias  en las más desfavorecidas, porque nosotros disponemos  del conocimiento, las ideas, los recursos, la  capacidad y la responsabilidad de hacerlo.

LA INFLUENCIA NEGATIVA DEL HOMBRE EN SU H√ĀBITAT

El hombre altera la faz de la tierra seg√ļn sus prop√≥sitos:¬†all√≠ donde antes hab√≠a un paisaje natural instalamos uno¬† urbano. Las ciudades nos permiten crear infraestructuras¬† y servicios que aumentan nuestra supervivencia.

Sin embargo,  esto implica la desaparición de los ecosistemas  naturales y de sus pobladores. Cambiamos lo natural por  lo artificial, porque cuanto mayor es la población humana,  más aumentan las ventajas y comodidades para nuestra  vida.

Sin embargo, no queremos hacernos cargo de lo que¬† les ocurre a los ecosistemas naturales del planeta‚Ķ a pesar¬† de que los da√Īos a la naturaleza repercuten negativamente¬† sobre nuestra propia calidad de vida y estrangulan la¬† esperanza para las generaciones futuras.

La √ļnica meta de¬† la humanidad actual es el crecimiento continuo de la cantidad¬† y la inmediatez de dinero acumulado.¬† A partir de 1950, de forma paralela al desarrollo de los¬† motores de explosi√≥n y de los veh√≠culos, surgi√≥ la tecnolog√≠a¬† qu√≠mica.

Desde entonces el hombre no ha parado de  crear y liberar sustancias químicas al medio ambiente. Los  productos químicos permiten el progreso, también la contaminación  y el envenenamiento de la naturaleza.

Las sustancias  químicas las usamos en la vida diaria: artículos de  limpieza, ropa, utensilios, pinturas, insecticidas, fungicidas…  Los productos químicos son impulsores del crecimiento económico,  del comercio y del empleo, por lo que la sociedad  moderna depende totalmente de ellos.

Sin los fitosanitarios sería imposible alimentar a la población  actual del mundo. A la vez, estas sustancias químicas  explican en gran medida la defaunación y la degradación  de los ecosistemas.

La producción mundial de sustancias  químicas ha pasado del millón de toneladas en 1930 a las  cientos de millones de toneladas actuales. La industria de  las sustancias químicas convierte materias primas tales como  petróleo, gas natural, aire, agua, metales y minerales  en miles de productos distintos.

En 2011, la UE pose√≠a la¬† segunda industria qu√≠mica m√°s grande despu√©s de China.¬† Se desconoce el n√ļmero exacto de sustancias qu√≠micas¬† en el mercado‚Ķ y cada a√Īo aparecen nuevas.

La UE ha  desarrollado un reglamento para evaluar los riesgos que  representan los productos químicos para la salud humana  y el medio ambiente, otro reglamento sobre los biocidas,  otro sobre los riesgos y otro sobre la importación y exportación de productos químicos.

A pesar de estos reglamentos,¬† ning√ļn ser vivo, incluidas las codornices, se libran de su¬† impacto. ¬ŅPor qu√© la codorniz resiste con √©xito a la defaunaci√≥n¬† que produce la vida moderna?

La estrategia de vida de la codorniz incluye dos historias  apasionantes: en primer lugar, la migración; y en segundo,  la reproducción, ambas perfectamente sincronizadas, armonizadas  e imbricadas. La historia de la vida de la codorniz  permanece oculta en muchos aspectos.

Poco a poco,  con la ayuda de los cazadores colaboradores, exploramos  y destapamos los secretos de los hechos biológicos de  esta especie.

La recuperación de los ejemplares anillados  la recogida de muestras biológicas y la cumplimentación  de las encuestas de los sobres-ficha aportan valiosa información  para comprender a la codorniz.

La Federación de  Caza de Castilla y León lidera este proyecto y da apoyo  a estos trabajos, por lo que la mayoría de los cazadores  colaboradores pertenecen a ella.

También contribuyen  a esta labor cazadores sensibilizados de todo el país. Los  venadores de todas las comunidades autónomas están  unidos para apoyar nuestras investigaciones.

Dr. Jes√ļs Nadal (UdL)¬†

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