Entrevista al Doctor Tomás Merchán. La enfermedad hemorrágica del conejo
27 mayo, 2016 Trofeocaza . 2618 Visualizaciones

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Entrevista al Doctor Tomás Merchán. La enfermedad hemorrágica del conejo

En 2011 se publicó un hallazgo que en España pasó desapercibido para el común de los cazadores e incluso para los medios del sector. En el preocupante azote viral de los conejos aparecía un actor en juego del que se ignora su posible influencia en las pandemias. Tomás Merchán Sánchez fue uno de los coautores del trabajo y defendió recientemente en ámbito universitario las conclusiones de los trabajos que ha realizado durante los últimos diez años, en los que han participado veterinarios y biólogos especializados en virología, inmunología y biología molecular entre otros colaboradores. Conversamos con él.

tomas repoblando conejosEl pasado 27 de septiembre obtuvo el doctorado, con mención “Doctor Europeo”, por su tesis Ecopidemiología de la enfermedad hemorrágica (EHC) del conejo de monte en Extremadura, dirigida por el doctor Gregorio Rocha Camarero y que introduce un conocimiento acerca de los posibles efectos de convivencia entre roedores de distintas especies que solapan sus áreas geográficas. En concreto, los estudios han demostrado la presencia en ratones de campo (Apodemos sylvaticus) y morunos (Mus spretus) de la misma cepa vírica que presentan los conejos silvestres (Oryctolagus cuniculus), comprobando que los ratones son capaces de soportar el virus durante dos meses sin manifestar síntomas de la enfermedad. Asimismo, de forma experimental controlada dentro de una habitación donde se ha recreado un brote de RHD, se ha constatado el trasiego de material genético del virus entre conejo y ratón y viceversa.

Se ha comprobado que los ratones albergan de forma natural el virus RDHV en sus hígados y que también se localiza en sus excrementos. Estos animales conviven de forma simpátrica con conejos de campo, usando sus madrigueras como refugio.

Pregunta. ¿Cuál fue el detonante o razones que provocaron estudiar otra especie ‒en este caso, ratones‒ dentro de los proyectos de investigación que viene realizando sobre el conejo silvestre?

Respuesta. Creímos conveniente explorar otros aspectos poco conocidos en nuestro país en relación a la epidemiología del virus. Además de la información sobre las especies animales que llevan a cabo la dispersión del virus en un brote de enfermedad, como sucede con insectos y predadores, no existe mucha información que explique dónde persiste el virus en los momentos entre brotes. Se han citado las carcasas de los animales muertos en el interior de las madrigueras como una fuente de infección a considerar, aunque, hasta la fecha, eran los conejos menores de 6-8 semanas (que no padecían la enfermedad causada por la cepa clásica del virus) los responsables del mantenimiento en la naturaleza de una buena proporción de virus. Ante esta escasez de datos, decidimos que podría ser interesante investigar la posible presencia del virus en otras especies, insuficientemente testadas, y por eso usamos a los ratones que conviven íntimamente con conejos como objeto de estudio.

Pregunta. ¿Qué relevancia daría a este descubrimiento en el marco de las investigaciones realizadas y hasta qué punto habría de tenerse en cuenta para futuros trabajos?

Respuesta. Otros posibles huéspedes del virus y su papel en la epidemiología de la enfermedad están aún muy poco claros y nuestros resultados aportan información relevante e inédita. Tampoco está del todo claro cuál es el origen del virus, ya que, algunas hipótesis sostienen que procede de un virus no patogénico que sufrió cambios que lo hicieron más virulento o que provenga de otro virus que infectara a otra especie. Tampoco está claro cuál fue el factor responsable del cambio patogtor responsable del cambio patogsable del cambio patogos.tro virus que infectara a otra especie. Todos estos aspectos ainmunidadénico. Para este tipo de incógnitas, nuestros trabajos podrían ser un importante punto de partida en futuros estudios.

Pregunta. La no virulencia o falta de sintomatología de la vírica en los ratones apunta un rasgo sorpresivo, ¿pero cómo se podría explicar? ¿Sería extrapolable a los conejos?

Respuesta. Este rasgo de falta de sensibilidad frente al virus de la vírica ya había sido estudiado en anteriores estudios con ratones de laboratorio a los cuales se les inoculó el virus RHDV. Lo que hemos hecho diferente en nuestro trabajo es que el contagio experimental del virus ha sido provocado de conejos a ratones salvajes de especies diferentes, para, entre otras cuestiones, comprobar el trasiego viral o de su genoma interespecífico. Nos faltan datos para explicar los mecanismos de resistencia de los ratones frente a los virus y por tanto, hay que ser cautelosos a la hora de plantear analogías entre este hecho y la resistencia en conejos.

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Los científicos han sido capaces de demostrar que los ratones portadores de material genético del virus durante más de dos meses pueden inducir inmunidad a los conejos que cohabitan con ellos.

Pregunta. El hecho de que ratones de campo y morunos sean hospedadores de la misma cepa vírica que presentan los conejos de su mismo entorno, ¿puede ser beneficioso o perjudicial para los lagomorfos?

Respuesta. Todavía no podemos afirmar si se trata de un hecho beneficioso o perjudicial. Hemos podido demostrar que los ratones portadores de material genético del virus durante más de dos meses pueden inducir inmunidad a los conejos que cohabitan con ellos. Inducir inmunidad es un resultado muy interesante y positivo, que nos anima a pensar que estamos ante un hecho relevante, pero hacen falta más estudios que analicen esa inmunidad para ver hasta qué punto protege.

Pregunta. Los porcentajes de prevalencia frente a RHD que han detectado en roedores de campo son bajos (9% para ratones de campo y 3,4 en el caso de los morunos analizados). Si estos valores fueran los más comunes en el resto de poblaciones naturales donde ratones y conejos comparten entorno, ¿qué grado de relevancia tendría para los procesos epidemiológicos?

Respuesta. Es probable que estos valores fluctúen a lo largo del año, puesto que dependen de los momentos de aparición de brotes de enfermedad y de la dinámica poblacional de los propios roedores, entre otras variables. A falta de más estudios para comprobar la prevalencia de RHDV en micromamíferos de distintas zonas geográficas así como su posibilidad, aún sin determinar, de su replicación o no en los mismos, creemos que esta línea de trabajo puede ser relevante para el conocimiento en más detalle de los procesos de salto de especies y las implicaciones de cara a la gestión que este hecho puede representar.

Pregunta. Hay autores que proponen sistemas de inmunización mediante cebos; otros, mediante la captura de ejemplares. ¿Considera que se podrían utilizar ratones como medio de introducción natural de virus atenuados (vacunas)?

Respuesta. Aún es muy pronto para considerar este aspecto y siempre hay que ser muy cauto a la hora de plantearlo, pero si algunos autores han propuesto y llevado a cabo campañas de hiperinmunización utilizando gazapos resistentes a la enfermedad, con resultados muy esperanzadores, bien podría pensarse que los ratones podrían ayudar en estos procesos donde lo que se consigue es un equilibrio virus-hospedador; pero, como digo, nos falta mucha información aún.

Pregunta. Esta relación descubierta entre especies, en cuanto al trasiego mutuo de virus, ¿podría haberse utilizado de manera premeditada como sistema de introducción de cepas dañinas en campo?

Respuesta. Es muy improbable que en España se hayan llevado a cabo este tipo de praxis. El trasiego e introducción de cepas víricas foráneas es involuntario y se debe, fundamentalmente, a los traslados de animales con el fin de reforzar o repoblar una zona. Nosotros hemos descubierto en varias poblaciones que, aproximadamente, una cuarta parte de los animales sanos de dichas poblaciones poseían el virus acantonado en sus hígados. Existen trabajos, como el de Fernando Alda y colaboradores, donde se localizan geográficamente las poblaciones de conejo atendiendo a la genética de los propios virus y donde se alerta de los riesgos de introducir otras variantes que provocan estos intercambios. Es cierto que pueden surgir eventos aleatorios desconocidos, a menudo catastróficos, como la irrupción de la nueva cepa vírica RHDVb, que requiere toda nuestra atención.

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En el caso de la RHD, el estatus inmunológico de una población está muy relacionado con la abundancia relativa de conejos. Por su parte, la mixomatosis depende no sólo de la abundancia de vectores, sino además de la época de aparición de los mismos.

Pregunta. Los brotes anuales e históricos de enfermedad vírica, en sus distintas variantes, ¿siguen procesos naturales o pudieran existir intervenciones premeditadas que las condicionan?

Respuesta. Las enfermedades en las poblaciones animales muchas veces siguen procesos de curso estocástico (que no se puede predecir) y como tal, otras veces su origen es azaroso y en otras es determinado por la acción del hombre. Este es el caso de la mixomatosis, donde la entrada del virus fue un hecho provocado premeditadamente por el hombre, con las consecuencias de todos conocidas. En el caso de la hemorrágica vírica, su origen aún no está del todo claro. Existen estudios que han determinado la presencia de formas víricas no patogénicas en animales congelados procedentes del centro de Europa y anteriores a la entrada de la vírica en España. Estos estudios defienden la hipótesis de que el origen del virus patógeno en Europa pudiera estar en mutaciones de formas víricas previas y no a la intervención del hombre.

Pregunta. Su tesis, cuyas conclusiones se obtienen del estudio de aspectos eco-epidemiológicos del conejo silvestre, constata que las poblaciones con abundancia de ejemplares presentan niveles de inmunidad superiores frente a mixomatosis que ante RHD, que podría ser más virulenta e impediría alcanzar un equilibrio natural donde se den valores generalizados y altos de seropositividad. Un caso concreto estudiado presentaba valores inversos de inmunidad, mayores frente a la RHD. Asimismo, el estudio de una población de conejos confinada reveló la nula presencia de anticuerpos en los ejemplares durante meses estivales. ¿A qué podría achacarse una mayor o menor prevalencia de una u otra enfermedad o de los porcentajes de inmunidad presentes en poblaciones de conejos?

Respuesta. El estatus inmunológico de una población, hemos comprobado, está muy relacionado, en el caso de la RHD, con la abundancia relativa de conejos. Por su parte, la mixomatosis, depende no sólo de la abundancia de vectores sino además de la época de aparición de los mismos. La abundancia de conejos sin síntomas de enfermedad en poblaciones densas nos informa que en esa población se ha establecido un cierto equilibrio con sus virus, es decir, conviven con ellos en una suerte de dejarse vivir mutuamente.

Pregunta. Existen núcleos de población saneados y recurrentes en lugares concretos como los márgenes de vías de comunicación o cultivos que posiblemente tengan altos grados de inmunidad y que son huroneadas sin control para traslocaciones sin orden. ¿No sería conveniente, salvaguardando siempre la seguridad y evitando/compensando daños, mantener esos núcleos para que realicen expansiones naturales?

Respuesta. Las poblaciones de conejos en los márgenes de vías de comunicación, habitualmente disfrutan de una muy escasa presión por predación y/o caza. Puede darse el caso de encontrar núcleos sin inmunidad natural debido a que se produce cierto aislamiento y efecto barrera a la introducción del virus que necesita de contacto directo. En este caso, estos conejos no serían idóneos para utilizarlos como donantes. El destino de estos animales, su estatus inmunitario y su manejo puede ser muy diverso por lo que es difícil aceptar o rechazar a priori estas prácticas de extracción. Recomendamos analizar algunas de estas poblaciones y si se determina su fortaleza cómo población donante, favorecer su expansión natural o su uso como donantes, con las medidas oportunas de mejoras de hábitat.

Pregunta. Tras su estudio de un núcleo de cría intensivo de conejos para posteriores sueltas, en el que detectaron ausencia total de inmunidad, ¿qué mensaje lanzaría en este sentido?

Respuesta. Habría que hacer, al menos, dos distinciones en cuanto al tipo de “cercón”. Por un lado, tenemos cercados totalmente cerrados, cuya misión es producir gazapos que más tarde se capturan e introducen en diferentes lugares del coto, en cuyo caso es fundamental la vacunación periódica de forma estricta y eliminar o minimizar el efecto de la predación. Y por otro, núcleos que nos sirven como apoyo a las traslocaciones, donde, transcurrido un cierto tiempo de adaptación, se abren al exterior mediante gateras para que se produzca una dispersión por los alrededores de dicho “cercón”. En este caso, es recomendable, caso de no poder valorar la inmunidad previa, vacunar a los conejos cuando entran por primera vez en el “cercón” (hiperinmunizar); aquí los animales pueden entrar y salir libremente (también depredadores terrestres pequeños) por lo que suelen ser necesarias nuevas introducciones o refuerzos poblacionales hasta su asentamiento definitivo. En cualquier caso, se debería supervisar siempre, de acuerdo a criterios técnicos, la utilidad real de la vacunación en cada caso concreto, ya que su uso indiscriminado a veces no sólo no es necesario sino que podría retrasar en ciertos casos los procesos de equilibrio con el virus.

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Según Tomás Merchán, se debería supervisar siempre, de acuerdo a criterios técnicos, la utilidad real de la vacunación en cada caso concreto, ya que su uso indiscriminado a veces no sólo no es necesario, sino que podría retrasar en ciertos casos los procesos de equilibrio con el virus.

Pregunta. ¿Cuáles serían los aspectos más importantes para considerar antes, durante y posteriormente a las repoblaciones o refuerzos de conejos?

Respuesta. Aconsejamos llevar a cabo las siguientes actuaciones: 1) Caracterización previa de la las zonas de actuación así como un análisis de la idoneidad del hábitat; 2) Análisis del estatus genético (animales de zonas geográficas cercanas y compatibles) y serológico (seroprevalencias altas en poblaciones densas) de las poblaciones donantes (y receptoras); 3) Con los animales a implantar se deben crear núcleos de alta densidad en hábitats previamente intervenidos adecuadamente; 4) Seguimiento del proceso de adaptación y dispersión mediante muestreos de abundancia siguiendo procedimientos contrastados. 5) Ya hemos comentado que suelen ser fundamentales los refuerzos anuales.

Pregunta. El conejo silvestre atraviesa una situación en que la hibridación en el campo y el azote de enfermedades son hechos patentes que le perjudican. ¿En qué sentido podrían enfocarse los avances de su tesis para remediar el estado de las poblaciones?

Respuesta. En la recuperación del conejo no hay panaceas ni fórmulas magistrales. Existen medidas y recomendaciones, muchas y cada vez más acertadas. Muchas de las medidas deben de partir del estudio de la situación de partida de la población que queremos recuperar y eso es lo que hemos tratado de hacer en uno de nuestros trabajos, donde hemos aplicado con rigurosidad los conocimientos que esas poblaciones nos habían aportado siguiendo los pasos mencionados en la respuesta anterior.

Pregunta. ¿Qué mensaje daría a cazadores, gestores e investigadores, así como a las administraciones, acerca de la situación actual del conejo y su futuro a corto/medio plazo?

Respuesta. Hay que continuar y mejorar la línea de entendimiento de todas las partes si queremos avanzar. Quizá sea un tópico utópico, pero no hay otro modo. Sería muy bueno que en estos foros de diálogo pudieran intervenir otros sectores, como son los dueños de los terrenos, agricultores, etc., ya que a menudo las medidas de gestión no pueden ser aplicadas sin la intervención de esos actores. Favorecer el equilibrio natural de las poblaciones de conejo con sus virus, aplicando criterios de gestión en base a estudios sería una premisa fundamental y para ello, la creación por parte de las administraciones de uno o varios centros de referencia de gestión del conejo de monte así como planes especiales de especie donde se aúnen conocimientos y maneras contrastadas de actuar, sería muy útil. Independientemente de que cada población tiene sus condicionantes y por tanto sus propias medidas de recuperación, sería bueno que desde las administraciones se impulsara la aplicación de estrategias de recuperación y conservación del conejo de monte teniendo en cuenta siempre criterios sanitarios (inmunidad y presencia de virus), genéticos (de los conejos y de sus virus) y ecológicos (valorando la calidad del hábitat y su capacidad de acogida). Aplicar estos criterios supone un reto no sólo de especialización de los propios técnicos de la administración competente, sino además la necesaria evolución a una visión más amplia del entramado de variables que afectan al conejo, y donde, sin lugar a dudas, el problema de las enfermedades sigue siendo el más acuciante.

Texto y fotos: Daniel Puerta serrano

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