Gatos callejeros y asilvestrados, el mayor enemigo de la fauna menor
15 octubre, 2018 Trofeocaza .

Caza menor nacional

Gatos callejeros y asilvestrados, el mayor enemigo de la fauna menor

Los gatos, seg√ļn afirman numerosos estudios cient√≠ficos, son la mayor amenaza para la vida silvestre y responsables de la extinci√≥n de al menos 33 especies de aves y peque√Īos mam√≠feros a nivel mundial.

Mientras cient√≠ficos y gobiernos luchan contra esta lacra, en espa√Īa se fomenta su cuidado y proliferaci√≥n desde ayuntamientos y comunidades aut√≥nomas amparados por las leyes de bienestar animal.

El animalismo puede no pasar de ser en ocasiones una actitud folclórica de los tiempos que nos toca vivir, pero aplicado a la gestión del medio ambiente sus efectos pueden ser devastadores.

El gato dom√©stico (Felis silvestris catus) lleva conviviendo con el hombre m√°s de 9500 a√Īos. Proviene del gato salvaje de Oriente Medio, aunque otros defienden que del gato salvaje africano (Felis silvestris lybica).

En cualquier caso, igual que el perro fue domesticado por los cazadores, el gato lo fue en el neolítico por los agricultores.

Hoy existen m√°s de 50 razas de gatos en el mundo, algunas de ellas salvajes, que no silvestres.

En Espa√Īa tenemos como gato salvaje al gato mont√©s europeo (Felis silvestris silvestris), f√©lido protegido cuya principal amenaza es la hibridaci√≥n con los ejemplares de gato com√ļn, aunque se ha avanzado en su estudio comprobando que la hibridaci√≥n entre ambas subespecies no es tan alta como se pensaba.

Como todos los f√©lidos, son mam√≠feros placentarios carn√≠voros, compartiendo familia con cazadores como el le√≥n, el tigre o el leo-pardo; no es ning√ļn secreto que el gato es un tambi√©n un predador formidable.

En Espa√Īa tenemos un grave problema formativo en lo que al medioambiente se refiere, que posiblemente venga de la sustituci√≥n de las cl√°sicas Ciencias Naturales por el Conocimiento del Medio y similares.

Es absolutamente falso que como mejor se gestiona la naturaleza sea dejándola hacer y observar lo que pasa sin intervenir. El hombre lleva como eslabón indispensable en la cadena trófica durante siglos, formando parte del medioam-biente en el que se desarrolla y del que forma parte.

En este sentido, apartarlo del mismo no produciría otra cosa que profundos desequilibrios.

El reto actual es hacer que nuestras intervenciones estén encaminadas a conservar y, en su caso, mejorar el medioambiente de una forma sostenible.

Una de las formas más antiguas de interacción del hombre con el medio, después de ser cazador, fue atrapar especies salvajes vivas y domesticarlas, lo que supuso el inicio de la ganadería.

De ahí provienen las que son ahora especies domésticas, y todas tienen su equivalente silvestre, que además suele ser cinegético, pues se seleccionaban las más interesantes para el hombre como alimento, es decir, las que se cazaban.

Así tenemos gallináceas, que tienen sus homólogas en las perdices y codornices; tenemos las ovejas y los muflones, el conejo de monte y el de granja, o las cabras y los machos monteses.

Pero el hombre también tenía una serie de animales domesticados a modo de cooperantes en las labores diarias, como eran el perro o el gato.

Avanzando hasta décadas más recientes, en ninguna casa de campo, finca o pueblo faltaban los gatos. Más fuera que dentro de las casas, pues mantenían a ratas y ratones a raya, e incluso a palomas y otras aves que pudieran anidar en cuadras, altillos o corralizas.

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EL TERRITORIO Y √ĀREA DE CAMPEO DEL GATO

Los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Illinois (EE.‚ÄČUU.) en el que se han radiomarcado y seguido los movimientos durante dos a√Īos de 42 gatos adultos, dom√©sticos y callejeros, han sorprendido a los investigadores responsables del mismo.

Seg√ļn este, las mascotas campan por un territorio m√°s amplio de lo que se pod√≠a pensar, que de media viene a ser de unas dos hect√°reas alrededor de su casa, pero los asilvestrados pueden tener un impresionante reino de m√°s de quinientas, de 547 exactamente en el caso de un macho de raza mixta controlado. S. C.

UNA ESPECIE PROL√ćFICA

Los gatos cr√≠an normalmente una o dos veces al a√Īo, seg√ļn la zona y la disponibilidad de comida ‚Äďincluso pueden ser tres‚Äď, y tienen del orden de dos a nueve cr√≠as, una paridera anual de unas seis cr√≠as de media, por lo que en un par de a√Īos son muchos los descendientes.

Aunque hay fuentes que afirman que una gata puede parir hasta 40 cr√≠as al a√Īo, una cifra media prudente podr√≠a ser de seis cr√≠as de una a tres veces al a√Īo.

Antiguamente, cuando las hembras iban a parir, la gente estaba pendiente y le quitaba inmediatamente los cachorros, dejando el n√ļmero deseado si se quer√≠a que saliera alguno adelante.

Adem√°s, la naturaleza impon√≠a su ley, y la disponibilidad de alimento y los rigores invernales regulaban a√ļn m√°s la poblaci√≥n.

Ahora, en cambio, parece que debemos dejar que la naturaleza siga su curso; es más, se les proporciona alimento y se han visto beneficiados por el cambio climático. Si se hubiera dejado hacer a la naturaleza, jamás deberíamos haber soltado un gato originario de Asia en nuestros campos o pueblos.

Y as√≠ llegamos al problema que nos ocupa, un exceso de gatos no solo cerca de zonas urbanas sino extendido por los campos, hibridando y transmitiendo enfermedades a nuestros gatos monteses y linces y predando sobre todos nuestros peque√Īos aves y mam√≠feros.

El soltar una especie doméstica en el medio, como cotorras, tortugas de orejas rojas o gatos, ha causado la pérdida de multitud de especies y ha desplazado a sus homólogos autóctonos.

El gato dom√©stico asilvestrado est√° actualmente considerado una de las especies invasoras m√°s letales y da√Īinas en todo el mundo.

Entonces, ¬Ņpor qu√© est√° socialmente mal visto ayudar a conservar nuestra biodiversidad frente a esta amenaza? ¬ŅPor qu√© en muchas comunidades aut√≥nomas no permiten su control si no est√° ocasionando un gasto p√ļblico, y en el mejor de los casos previa autorizaci√≥n?

Gatos-asilvestrados-prolePor poner un ejemplo, en Madrid se puede tirar legalmente y sin previo aviso en temporada general a una cotorra o a un mapache, porque est√°n catalogados como especies ex√≥ticas invasoras. Entonces, ¬Ņpor qu√© no a un gato asilvestrado?

La posible confusi√≥n con un gato dom√©stico que se ha escapado ser√≠a poner a este un cascabel. Pero incluso en este supuesto, si el cazador abatiera un gato escapado de una casa, el responsable no deber√≠a ser el cazador, sino el due√Īo por permitir que un animal dom√©stico campe a sus anchas por terrenos que no son suyos.

Se suele criminalizar al cazador y condenar a la extinci√≥n a numerosas especies de aves y peque√Īos mam√≠feros, aunque luego se pretenda prohibir actividades como el silvestrismo.

Existen numerosos estudios sobre el impacto de los gatos, tanto domésticos como asilvestrados, en el medioambiente, ya que ambos predan sobre la avifauna. Al contrario de los perros, unos y otros campan libremente.

Un ejemplo con estudios disponibles y datos es el de Australia, donde no hab√≠a gatos de manera natural y ahora est√°n presentes en el 98‚ÄČ% del territorio causando estragos en la fauna aut√≥ctona.

Otro caso llamativo es el de Canad√°, de donde tambi√©n existen estudios disponibles: de los 269 millones de aves y los 2 millones de nidos, el 99‚ÄČ% muere a causa de accidentes por impactos contra edificios o tendidos el√©ctricos y por atropellos, as√≠ como por la predaci√≥n, principalmente por parte de gatos asilvestrados, suponiendo esta causa la muerte de m√°s aves que el resto juntas.

Se estima que entre los ejemplares dom√©sticos y los asilvestrados matan m√°s de 100 millones de aves al a√Īo en Canad√°, y de esta cifra el 60‚ÄČ% ser√≠a por parte de los gatos asilvestrados, seg√ļn datos de la SEO.

La cifra de gatos en Canad√° se estima en 8,5 millones, y en entre 1,4 y 4,2 millones son asilvestrados. En pa√≠ses como EE.‚ÄČUU el n√ļmero de aves muertas a manos de gatos dom√©sticos o asilvestrados asciende a 3700 millones y a√ļn m√°s de peque√Īos mam√≠feros.

En Espa√Īa se calcula que el n√ļmero de gatos dom√©sticos asciende a tres millones, si bien es cierto que es una cifra muy dif√≠cil de calcular, pues hay muchos en estado semi asilvestrado a los que habr√≠a que sumar los que lo est√°n totalmente.

En cualquier caso, entre todos ellos superan, sin duda, los cinco millones, una cifra más que preocupante, y podemos imaginar la cantidad de aves que mueren en sus garras, que sin duda superan el millón.

¬ŅCU√ĀNTA DESCENDENCIA TIENE UN GATO AL A√ĎO?¬†

Las hembras primerizas tienen camadas más cortas, aunque una media podría ser, contando las bajas, unas cinco crías por camada.

Teniendo en cuenta que pueden criar hasta tres veces, el n√ļmero de gatitos por a√Īo puede ser perfectamente de una docena, los cuales son f√©rtiles a los cinco o seis meses, as√≠ que pueden tener la mitad de ellos otra camada m√°s; es decir, que, siendo conservadores, esa pareja puede convertirse f√°cilmente en m√°s de sesenta individuos en total. S. C.

ES NECESARIO EL CONTROL DE LOS GATOS ASILVESTRADOS

Se hace absolutamente necesario un control por parte de las autoridades pertinentes, en primer lugar hacia los gatos domésticos. Debería estar prohibido, bajo importantes sanciones, el tener a los gatos domésticos campando a sus anchas.

Por otro lado deber√≠a ser obligatorio que llevaran un cascabel, pues adem√°s de poder as√≠ diferenciar claramente el gato dom√©stico ‚Äďque se ha escapado‚Äď del asilvestrado, reducir√≠a sin duda la predaci√≥n al dificultarles acercarse sigilosamente a sus presas.

¬ŅCU√ĀNTOS ANIMALES PUEDE PREDAR UN GATO AL A√ĎO?¬†

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Seg√ļn un estudio del prestigioso Smithsonian Conservation Biology Institute publicado en Nature Communications, se calcula que un gato asilvestrado puede matar entre 23 y 46 p√°jaros y entre 129 y 338 peque√Īos mam√≠feros, lo que haciendo una media supondr√≠a algo parecido a la infograf√≠a de arriba. S. C.

No solo los fring√≠lidos y ratones son v√≠ctimas de los gatos; tambi√©n otras especies como las ardillas, que han sufrido una dram√°tica disminuci√≥n de sus efectivos y que ya es raro ver en parques y jardines, forman parte de su men√ļ, adem√°s de otras cineg√©ticas como el conejo o los pollos de perdiz.

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LAS COLONIAS DE GATOS 

Este tipo de colonias son una figura en aumento. Se anima desde muchas asociaciones a gestionar los n√ļcleos poblacionales de gatos asilvestrados, generalmente en entornos urbanos, sin duda con el √°nimo de mejorar las condiciones de vida de estos animales.

El protocolo que establece el propio Ayuntamiento de Madrid atiende a la metodolog√≠a conocida como CES (Captura-Esterilizaci√≥n-Suelta), algo de poca eficacia de cara a evitar el da√Īo que puedan causar si los gatos viven el libertad, ya que muchos ni siquiera son capturados y siguen criando.

La esterilización produce una serie de costes, con escaso beneficio. Además, sin duda a nivel veterinario habría que valorar muchos otros factores como la dispersión de enfermedades y el contagio a los gatos domésticos.

Este tema es mucho m√°s grave en zonas m√°s rurales, donde el campo se encuentra a tiro de piedra. El efecto sobre la fauna salvaje de estas colonias de gatos es devastador, ya que, a pesar de ser alimentados por voluntarios, su fuerte instinto les lleva a cazar en los alrededores, incluso abandonando la colonia en ocasiones.

Además, existe una contradicción en base a la legislación vigente sobre especies exóticas y con la Ley de Biodiversidad (42/2007), ya que, aunque estos gatos estén esterilizados, al liberarlos se está soltando en el medio ejemplares de una especie exótica, algo absolutamente ilegal, que fomentan algunas protectoras e incluso ayuntamientos.

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LOS CAZADORES, UN CONTROL GRATUITO 

Para los cazadores no tiene ning√ļn inter√©s abatir gatos asilvestrados, m√°s all√° que el de evitar da√Īos sobre la biodiversidad y las especies salvajes.

Si se obliga a que los gatos domésticos no puedan campar a sus anchas y que, en caso de que se escapen, tengan que llevar siempre un collar con un cascabel, sería prácticamente imposible que un cazador abatiera un pobre gato perdido.

Ser√≠a sumamente positivo que, al igual que se pueden abatir cotorras o mapaches cuando se est√° cazando y son avistados ‚Äďcomo ocurre en Madrid, por poner un ejemplo‚Äď, pudiera hacerse lo mismo en el caso de perros y, sobre todo, de gatos asilvestrados.

En la actualidad, en Madrid ‚Äďpor ejemplo‚Äď debemos notificar la presencia de estos ejemplares a la consejer√≠a pertinente que, previa comprobaci√≥n, con todos los gastos que ello conlleva, puede autorizar su control.

Algo así pasa en Andalucía, que se permite su control siempre que esté recogido en el plan técnico de caza. En Aragón, como en otras muchas comunidades, se debe avisar a las autoridades locales para que procedan a su captura y traslado a un centro, algo que en la práctica muchas veces es directamente inviable.

Cuando acuden, el animal ya no está, y eso si pueden y quieren ir, porque en la mayoría de los casos existen otras prioridades.

En resumidas cuentas, ante una amenaza de tal calibre para nuestra biodiversidad, y como tal para las especies cinegéticas, el cazador es una herramienta de control gratuita y a pie de campo, que la Administración debería aprovechar.

Juan Pascual Herrera Coronado

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5 comentarios

  1. La naturaleza es perfecta y no justifica las barbaridades que se escriben, para justificar tal acto cruel . Y a quienes vivimos en el campo, s veces vuestros perros de caza , invaden nuestras propiedades , al menos en mu caso han entrado y yo tengo gatos ! y no por ello los matamos ! Encuentro balas en mi jardin , cómo llegan allí? Y gracias a Dios no ha habido un accidente, pero no tengo tranquilidad pensando una y otra vez cómo llegan esas balas dentro de mi propiedad que además está cercada?????me preocupa y voy a comunicarlo a la policía. Salvo que alguien las arroje dentro de mi propiedad? ???no sé qué pensar !
  2. Cristina S
    noviembre 30, 11:19
    Lamentable. ¬ŅEl gato lleva en Espa√Īa cu√°nto tiempo? ¬ŅUnos 2000 a√Īos? ¬ŅY ahora resulta que es una amenaza para la biodiversidad? El principal responsable de la desaparici√≥n de especies y de destrucci√≥n de h√°bitats es el humano, por la presi√≥n demogr√°fica, construcci√≥n, transporte, infraestructuras y muy importante, agricultura y ganader√≠a... Y, desde luego, por el furtivismo. Aspectos todos ellos que el autor del art√≠culo olvida mencionar.
  3. Oscar García
    diciembre 19, 20:29
    Lamentable artículo. Denigrante. Despreciable. Y se me ocurren muchos más adjetivos..... En fin, así nos va en este país, algunos se lo pasan pipa asesinando animales sólo por placer y luego la culpa la tienen los gatos que cazan para sobrevivir. Hipócritas.
  4. María Micaela
    septiembre 09, 09:34
    No he leido en mi vida tantas chorradas juntas. Os creeis los mas de la naturaleza y es verdad....sois los mas destructivos. Un articulo totalmente sin fundamento. Caza=asesinato
  5. José M. González
    abril 08, 17:46
    1. ¬ŅCuantas persona han muerto cada a√Īo por la caza en Espa√Īa? A lo mejor lo urgente es otra cosa. 2. ¬Ņ Acaso ha desaparecido alguna especie en Espa√Īa por la presi√≥n de felinos? No pero si por la caza. 3. ¬ŅHay algo m√°s que inter√©s cineg√©tico y econ√≥mico en su art√≠culo? 4. ¬ŅEs capaz de utilizar aparato bibliogr√°fico-cientifico de algun tipo para apoyar su afirmaciones de caracter gratuito? 5. Sin ser, en absoluto, radical si que me parece que art√≠culos como este dirigidos a su propio colectivo hacen imposible que la caza pueda tener futuro y que como dice Fran Cuesta pudiera ser una herramienta de control a falta de grandes depredadores en el caso de animales salvajes. La pr√°ctica lo desmiente: furtivismo campando a sus anchas, asesinato de linces y otras especies protegidas... en fin ya nos gustar√≠a a muchos que , efectivamente, la caza deportiva pudiera ser √ļtil y no un negocio a costa del sufrimiento de los animales.

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