La agricultura mata la caza
16 enero, 2017 Trofeocaza . 3120 Visualizaciones

Caza menor nacional

La agricultura mata la caza

El autor, Ingeniero Técnico Agrícola, describe los efectos letales que causa en las especies de menor la agricultura moderna y propone algunas medidas que deberían tomarse sin demora para poder revertir la situación.

A finales del mes de junio, con un adelanto de casi 15 días, se hicieron notar las cosechadoras y las empacadoras por Castilla-La Mancha, al menos en la zona centro. El mes de mayo fue un mes seco, con una semana de elevadas temperaturas más propias del mes de julio, acompañadas de un viento solano, como llaman por aquí, que hizo madurar de forma anticipada el cereal y que asuró las parcelas de trigo, dejando el grano bastante mermado.

La cosecha se aventuraba bastante buena, hasta que llegó mayo. Un año más, las expectativas de los agricultores se vieron truncadas. Las de los cazadores estaban por ver una vez se empezara a cosechar, pero la falta de humedad en el suelo, las elevadas temperaturas con las perdices a punto de conseguir la eclosión de su nidada y, lo más preocupante, el adelanto de la cosecha, presagiaban lo que más tarde se ha confirmado.

Ya se había adelantado la recogida de algunas parcelas de veza (tan querenciosa para la reproducción de la perdiz) y su posterior empacado y arado, de tal forma que la que no sucumbió en la siega junto a toda su nidada, tendría que hacer una segunda puesta, y esto se hizo también antes que otros años, pues por San Isidro ya había comenzado.

PRIMERAS BAJAS

Con los pollos recién nacidos, en el mejor de los casos, se empezó la cosecha del cereal, principalmente cebada, (los trigos afortunadamente son más tardíos) con unas cosechadoras de alto rendimiento, que cosechan un término en escasos días, más si cabe ante la poca densidad del cultivo, que hace que la cosechadora casi vuele por el campo, y el poco grano que había en las espigas.

La-agricultura-Mata-la-caza-perdiz-muerta

Adultos y Pollos mueren o bien quedan huérfanos, que viene a ser lo mismo.

Al día siguiente ya se había empacado y, ante las perspectivas de mala cosecha de grano, se segó casi a ras para intentar sacar algo de la paja, con lo que la cobertura vegetal para las perdices y otras especies pasó a ser nula.

Con este primer embite ya empezamos a ver las primeras bajas, y lo que más llamó la atención fue la cantidad de ejemplares adultos que encontramos muertos (además de pollos) con claros síntomas de haber sido atropellados por las cosechadoras, lo que significa que se había cosechado de noche, como pude corroborar días después hablando con algún agricultor de la zona.

Incluso hubo quien me dijo que tuvo que bajarse a espantar los conejos “para no meter más carne que cebada en la tolva”. Era lógico que fuera de noche porque es imposible pensar que a una perdiz sana, y a plena luz del día, se pueda alcanzar con el peine de la cosechadora. Y si eso ocurre con las adultas, lo que les puede pasar a las polladas de escasos días es que la cosechadora acabe con toda o casi toda ella, incluida la perdiz, que en su afán de proteger a los pollos termina pagando cara su defensa de la progenie.

De hecho, en una de las parcelas encontramos tres perdices muertas en un radio de cinco metros y es posible que el bando perdiera más efectivos que no encontramos porque fueran “tragados” por la empacadora. Pero no acaban ahí los males para nuestra querida patirroja y otras especies, pues a las pocas semanas ya le habían pasado la grada con el arado de discos a gran parte de las tierras, y en estas circunstancias ya me dirán el futuro que le esperaba los supervivientes.

Tampoco las liebres y los conejos lo pasan bien, pues no pocas crías de liebre sucumbirán entre los discos del arado. Y por supuesto, en estas condiciones las codornices ni se plantearon pasar el verano por aquí (para que luego los “ecolojetas” de turno obliguen a retrasar la media veda, sobre todo la codorniz, al 21 de agosto. ¡Si no quedan en el campo!, y las pocas que pueden quedar lo tienen realmente crudo.

LA AGRICULTURA TIENE QUE CAMBIAR

Y queda por mencionar las nefastos consecuencias del empacado cuando, como otras tareas agrícolas, se lleva a cabo en no pocas ocasiones en horas nocturnas, provocando la muerte de numerosas especies, como se puede observar a poco que pateemos el campo o preguntemos a los ganaderos que se encuentran en las pacas al echar la paja al ganado o hablemos con algún agricultor responsable.

¡Pero de esto nadie dice nada! Desde hace muchos años vengo leyendo e incluso hice un proyecto de fin de carrera, sobre las mejoras que determinadas prácticas agrícolas podrían suponer para incrementar las poblaciones, fundamentalmente, de la perdiz roja.

Bien, la realidad es que desde entonces no he visto por el campo que nadie las lleve a cabo. Sí, igual empiezan cosechando el borde de la parcela, pero es para seguir posteriormente hacia el centro. Yo al menos no he visto a nadie que tras cosechar el borde, inicie la cosecha desde el centro hacia fuera.

De colgar o implementar accesorios que espanten a la caza, ni hablo. Si somos serios, lo que si se ha observado es como los medios han evolucionado hacia maquinarias más grandes, más rápidas y más cómodas. Que hay ayudas de la PAC para prácticas agroambientales, claro que sí, pero que se controle que se llevan a cabo, me temo que no.

En mi modesta opinión, debería haber una serie de medidas obligatorias, y sancionadas duramente si no se cumplen, que no supondrían muchos más fondos comunitarios, podrían ser:

1. Condicionar las ayudas a la recolección posterior al 15-20 de junio o 15-20 de julio para las cebadas, dependiendo de la zona de España, y algo más tarde para los trigos (ya se hace con las ayudas a las aves esteparias en Tierra de Campos y en otras comarcas).

Esto permitiría que tanto perdices como codornices estuvieran lo suficientemente desarrolladas para salir airosas del paso de cosechadoras y empacadoras, pues con toda seguridad la gran mayoría tendrían desarrollada su capacidad de vuelo para huir de ellas.

2. Prohibición total de recolección, siega en verde y empacado por la noche, con una limitación horaria tanto antes de la salida del sol como antes de su puesta.

3. Condicionar las ayudas a que no haya alzado ni gradeo de rastrojos, al menos hasta mediados de septiembre. Si ya es duro ver los campos con escasos centímetros de paja y empacados al día siguiente, tutelados por los gigantescos monolitos de paja, al verlos también arados se te cae el alma a los pies. Imaginemos lo que será para las especies esteparias de nuestros campos intentar sobrevivir en estas condiciones.

Habría que tomar además otras medidas, como podría ser mantener los barbechos sin labrar al menos hasta septiembre-octubre; mantener las lindes y ribazos sin labrar ni tratar con productos fitosanitarios; dejar franjas sin cosechar de varios metros desde el borde de las parcelas, por ser zonas de gran probabilidad de nidificación de la perdiz roja (medida harto difícil de conseguir), etc.

UN FUTURO INCIERTO

No se trata de poner un funcionario detrás de cada agricultor, cosechadora y empacadora, con aplicar las sanciones que correspondan cuando no se cumpla con la normativa, debería bastar. El miedo guarda la viña, y si por empezar una hora antes o terminar una hora después, o incluso un día, te juegas todas las ayudas, ya se lo pensarían dos veces.

Eso, sí hay que salir al campo y no sólo estar de guardia de incendios en verano. Esto es lo que tendríamos que intentar conseguir todos los cazadores con respecto a la mecanización del campo si queremos tener caza porque mientras no lo consigamos las especies cinegéticas (ni las protegidas) no podrán prosperar normalmente, por mucho que nos empeñemos en poner cupos y otras autolimitaciones, sin que las autoridades o los propietarios pongan remedio por su parte y no sólo tasas o retrasos en media veda.

Me temo que el futuro no es nada halagüeño. Ya pueden hablarnos de PDRs (programas de desarrollo rural), ayudas agroambientales o hacer de toda la región una ZEPA, que si Dios no lo remedía y los “Podemitas” se empeñan, nos quedan dos telediarios. Eso sí, con pájaros parlantes en la cabeza de algún iluminado que dirija nuestro incierto destino y el de nuestra querida patirroja.

Roberto Rincón Rodríguez

Ingeniero Técnico Agrícola

Fotos: Autor y M. A. Rodríguez

También te puede interesar...

1 comentario

  1. one shot one kill
    marzo 08, 00:13
    el articulo era bueno pero lo has jodido, lo de podemitas sobraba... o eres de esos que solo ven el Nodo y se cree todo lo que dicen los medios de mal-comunicacion o propaganda del regimen??

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.