Urogallos al canto. Una apasionante y difícil caza, hoy prohibida
23 marzo, 2017 Trofeocaza .

Caza menor nacional

Urogallos al canto. Una apasionante y difícil caza, hoy prohibida

Por causa de mi edad, lamentablemente avanzada en contra de mi voluntad, me veo en la obligaci√≥n de tener que recordar aqu√≠ esta vieja cacer√≠a pirenaica que se ha venido realizando hasta hace poco menos de cincuenta a√Īos.

Difícil, dura y penosa, pero también muy gratificante. Así se cazaba el urogallo al canto. Nadie caza hoy en día a esta maravillosa ave, la prohibición total de su caza lo impide. Por ello intentaré reverdecer para los lectores aquellos mágicos lances madrugatorios con los que solía gozar en mi esplendente juventud.

En el caso, más bien poco probable, de que la Administración catalana pudiera percatarse de las ventajas de todo orden que propondría levantar parcialmente la veda en el Pirineo de Lérida, poco poblado en la actualidad de estos machos de urogallo, una ordenanza de caza mayor y una vigilancia de los cantaderos sería muy favorable para la especie, ya que por otra parte, nunca se persigue a las hembras.

Si algo positivo no se hace a favor del gran lag√≥podo, se puede augurar su no lejana desaparici√≥n. Para decir verdad, m√°s que un relato alegre de aquellas cacer√≠as de anta√Īo, mi descripci√≥n tomar√° la forma de una eleg√≠a en recuerdo de aquellos tiempos y de aquellos preciosos momentos que como tantos otros es dif√≠cil que se vuelvan a vivir.

Y tras de este breve exordio voy a entrar decididamente en la materia de esta clase tan especial de cacer√≠a del urogallo porque ella requiere realizar unas actuaciones que necesitan de un conocimiento t√©cnico de las caracter√≠sticas del canto del animal, as√≠ como del dif√≠cil entorno monta√Īero en el que nuestra curiosa y extra√Īa ave se mueve.

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El autor con un macho de urogallo cobrado en el Valle de Ar√°n

 

ZONAS M√ĀS QUERENCIOSAS

Se da en la región catalana la mayor concentración de urogallos de la Península Ibérica y las principales localizaciones se hallan situadas en la gran Reserva Nacional de Alto Pallars-Arán, en el Pirineo de Lérida.

Es ésta por decirlo así la zona reina del urogallo pirenaico, con bastantes bosques de altura en los que el magnífico ave, más o menos protegida en la actualidad, se desarrolla. Dentro de la gran reserva que se extiende por la parte mayor y más elevada del bellísimo pirineo de Lérida, en medio de un paisaje alpino, se dan zonas de cría de urogallo realmente importantes.

Podemos citar entre ellas a los bosques de Esterri de Aneu, Montesclado, Unarre y Arestuy, el magnífico bosque de Burgo, quizás el más poblado de urogallos de entre todos los bosques pirenaicos, la zona de Espot y la de Jou. También en los valles de Cardós y Vall-Ferrera hay buenas concentraciones.

En Vall de Cardós destacamos los bosques de altura de Noarre (Causas, Paret del Prat), Lladorre, Boavi y Sellente, Estahón, Isil, Alós, los montes de Tudela, amén de Casibrós y Selves en Ribera de Cardós; y en Vall- Ferrera, los bosques de Alins, Costuix, la Selva de Areo (en la ladera del Monteixo), los bosques sobre los Plans de Arcalís y de Boet, bosques de Monteixo de la vertiente del Noguera de Tor, laderas Noreste del bosque de Norís, ladera del pico de Saloria, etc.

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Otra especie que se puede encontar en el mismo h√°bitat de monta√Īa que el urogallo: la perdiz nival.

En el valle de Ar√°n, dentro de la zona de la Reserva Nacional est√°n especialmente poblados de urogallos, los bosques de Montgarri, sobre el Pla de Beret, muy cerca de las pistas de esqu√≠ de la Baqueira y tambi√©n se encuentra el gran tetrao en las laderas Norte de la cadena de monta√Īas atravesadas por el t√ļnel de Viella (y montes situados a su izquierda) y en el Balart√≠es.

Fuera de la Reserva Nacional de Alto Pallars, en terrenos libres de la provincia de Lérida existen también urogallos.

Las principales zonas libres del valle de Ar√°n se hallan situadas en Ll√©s, Vilam√≥s, Barrad√≥s, Arr√≥s, Vil√°, el Portill√≥n y la Artiga de Lin y en el bosque situado sobre el r√≠o Nere en la pared del t√ļnel de Viella.

Valle del Noguera Pallaresa: La densidad es aqu√≠ mucho menor pero hay localizaciones en los bosques al Norte del Tuc Contessa, Montes de Caldas de Boh√≠ y Erill la Vall, en Colomers, en el Parque Nacional de San Mauricio y AiguŐąes Tortes, Bosques de Aneto y de los r√≠os de Mulleres y de Salenques afluentes del Noguera Ribagorzana y desaguando a su derecha.

Hab√≠a tambi√©n unos pocos urogallos censados en la Reserva Nacional del Cad√≠, en la sierra pirenaica del mismo nombre y en un n√ļmero no muy bien determinado, en la Reserva Nacional de Cerdanya. Tambi√©n existen poblaciones de urogallo m√°s al oeste, en el grandioso y magn√≠fico Pirineo de Huesca. Son √©stas ya m√°s escasas en n√ļmero.

Se puede encontrar al urogallo en los bosques altos de Barrancs, zona alta al Norte de la cabecera del √Čsera y en el valle del barranco de Est√≥s. El gran gallo y su h√°bitat Es el urogallo una gran ave de unos tres kilos quinientos gramos de peso, como promedio para el macho y con un m√°ximo de hasta casi cinco kilogramos.

Vive en los bosques de coníferas (pinos negros y abetos) y también desciende a los de hayas y abedules, de cuyos brotes tiernos gusta tanto. Las cotas de altura de su hábitat oscilan entre los 1700 y los 2400 metros. Vive preferentemente, en la primavera, época de su celo y también de su caza, en las partes más elevadas de las laderas boscosas orientadas al Norte.

Es all√≠ donde el cazador deber√° siempre buscarle, aunque de todas maneras ya que desgraciadamente no todos (ni mucho menos) los bosques de con√≠feras del Pirineo que re√ļnen estas condiciones est√°n poblados de urogallos, ser√° bien prudente que se aconseje de los cazadores expertos locales acerca de su existencia en una determinada localizaci√≥n antes de partir a su caza. Se le llama en la regi√≥n ‚Äúel pavo‚ÄĚ y ‚Äúel gall salvatge‚ÄĚ y su dif√≠cil y siempre problem√°tica caza hab√≠a sido poco practicada por los habitantes de las zonas pirenaicas.

CONOCER SU CANTE, IMPRESCINDIBLE 

Se cazaba al canto y tambi√©n al salto, nunca con perros, pero la primera de las f√≥rmulas es la √ļnica correcta y en la pr√°ctica la √ļnica tambi√©n con la que se pueden conseguir resultados positivos. Es esta una cacer√≠a dura y penosa.

Se sale de un pueblo o de una pista m√°s alta sobre las dos de la madrugada y se ascienden algo m√°s de unos mil metros hasta la zona de los cantaderos. Cuando se llega all√≠, empapado de sudor a las 4:30 de la noche, hay que esperar en silencio y poco m√°s tarde aterido de fr√≠o, hasta las 6:45 de la ma√Īana, hora en la que les puede dar las ganas a los machos de empezar a cantar.

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Magn√≠fica fotograf√≠a de un urogallo en el momento del ‚Äúrefil‚ÄĚ.

Para practicar esta modalidad de caza es necesario conocer a la perfecci√≥n el cante del urogallo. Este canto resulta en realidad m√°s complicado de lo que pueda parecer y de lo que com√ļnmente se relata. Empieza con tres o cuatro golpes de pico: algo as√≠ como tac-tac-tac.

En esta fase inicial el cazador deber√° extremar su cautela ya que es cuando el animal est√° m√°s en guardia. Contin√ļa el cante con una especie de repetici√≥n arm√≥nica de los tac-tac anteriores, pero de forma muy r√°pida y peri√≥dica.

El ruido se parece ahora al que se produce al hacer girar una matraca muy peque√Īa. Suena m√°s bien como cra-cra-cra-cra, en r√°pida sucesi√≥n.

A continuaci√≥n al querer entrar el ave en el verdadero cante, esc√ļchase un sonido √ļnico que se parece extraordinariamente al taponazo que se oye al descorchar una botella de champagne, sonando exactamente: gop.

Acto seguido, el aut√©ntico cante del urogallo durante el cual este animal est√° totalmente sordo y casi ciego, em√≠tese mediante una serie de bisbiseos y silbidos en tonos bajos que son imposibles de reproducir onomatop√©yicamente y que los t√©cnicos locales conocen con el nombre de ‚Äúrefil‚ÄĚ.

Dura el ‚Äúrefil‚ÄĚ normalmente de unos cinco a diez segundos y son estos segundos preciosos para la caza del ave. En mi opini√≥n, el refil, cante harto angustioso, es el orgasmo del macho encelado.

UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE

Se debe entrar al animal siempre por un punto del monte situado debajo del mismo, pues el urogallo al huir se descuelga hacia abajo, y adem√°s entr√°ndole as√≠, queda el animal recortado contra el cielo, cuando se halla, como es lo m√°s com√ļn, en la rama de un √°rbol.

Una vez se ha llegado a localizar un cante deber√° el cazador mantenerse en una absoluta quietud y no avanzar absolutamente nada hasta el periodo final, ‚Äúel refil‚ÄĚ. Este periodo ofrecer√° el tiempo suficiente a dar cinco pasos al superexperto, cuatro al cazador que ha entrenado en esta caza, y tres como m√°ximo al novato.

Se tendr√° en cuenta as√≠ mismo el hecho de que el √ļltimo paso se d√© pensando en quedarse despu√©s del mismo en una postura relativamente c√≥moda y soportable, pues es posible que al gallo le d√© por no cantar en el siguiente cuarto de hora y es imprescindible que el cazador no var√≠e para nada su posici√≥n.

Urugallos-al-canto-persona1Cuando por fin embriagado por la emoción, consiga el cazador ver al pájaro en el árbol, no se apresure, tenga calma. Lo que ha de hacerse cuando se ha descubierto el urogallo es en primer lugar estarse quieto y reflexionar sobre la distancia de tiro.

En el claroscuro de estas primeras luces del alba es difícil darse una idea cabal de la distancia. Por otra parte el ave es muy grande y le parecerá siempre al cazador que está a tiro.

Es imprescindible que la reflexi√≥n antedicha nos asegure que el p√°jaro no est√° a m√°s de treinta metros, para poder dispararle, pues en caso contrario, por mucho doble cero que se emplee, habr√° diecinueve probabilidades contra veinte de que el bicho se largue, tocado, herido y posiblemente muerto, pero en ning√ļn caso en el morral del cazador.

Si se le puede tirar a veinte metros, mejor; es un animal muy duro sobre todo cuando est√° de espaldas, lo que generalmente constituye la m√°s f√°cil manera de entrarle.

Es por ello por lo que el cazador deberá esperar bien tranquilo a que se produzca un nuevo cante, cuando no esté muy cerca del ave, pues si ha estado quieto, se producirá aquel inexorablemente.

Finalmente, apoyado en los cantes, se acercará todo lo posible y procurará fulminar al gran tetrao con un tiro certero que apunte a la parte alta y delantera del ave, siendo el cuello la parte más sensible. Si ha actuado el cazador empleando estas técnicas habrá conseguido finalmente que el pájaro caiga del árbol como un plomo.

En el caso contrario el gran ave herida habr√° tenido tiempo de dar tres o cuatro aletazos y con ello se habr√° perdido el lag√≥podo all√° en lo m√°s hondo del barranco. √Čste tendr√° ahora ocasi√≥n de lamentarse por partida doble. Se lamentar√° primeramente por no haber podido obtener a tan codiciada presa y en segundo pero no menos importante lugar por haber posiblemente eliminado a un animal, que nunca resulta abundante, sin provecho alguno para nadie.

LOS MEJORES CAZADORES DE UROGALLOS

No deseo terminar este art√≠culo sin citar a los cazadores locales y de ciudad que cazaron el urogallo, a los que quiero recordar con nostalgia y con cari√Īo. Entre los de monta√Īa locales mencionar√© en primer lugar al gran Alberto Bacaria, de Canejan, en el valle de Ar√°n. Fue un gran virtuoso de esta caza y el maestro del autor y de otros cazadores de ciudad.

Urogallos-al-canto-despieceEn Canejan tambi√©n cazaba su compa√Īero Juan Marqu√©s. En Bosost practicaba esta clase de caza el Joan de la Fonda Bosost, compa√Īero m√≠o de caza, tambi√©n lo hace con gran experiencia y continuidad y Javier Guinovart. En Viella, los hermanos Moga, grandes esquiadores, dominaban el arte del canto y sin duda debieron cazar bastantes machos.

Tambi√©n caz√≥ y ayud√≥ a cazar el urogallo el guarda de la reserva J. Espa√Īa, natural de Salard√ļ. En Arreo, Vall Ferrera, Mart√≠ Bringu√© y el casi m√≠tico Joan d‚ÄôAlins , al que pude conocer en su extrema vejez, tambi√©n sab√≠an cazar el ave. En el valle de Card√≥s cazaba la familia Masovereta, en Noarre. Con ellos abat√≠ mi primer urogallo, en un lance de fortuna.

En el valle de Aneu cazaban con asiduidad al gallo los guardas de la Reserva Sastrada y Soldevila. Amador Ses√©, el furtivo de Pont de Suert, dotado de enormes capacidades monta√Īeras, cazaba donde m√°s le conven√≠a, porque para √©l el Pirineo era muy ancho.

En Benasque lo caz√≥ su guarda mayor Mora ‚ÄúPetronila‚ÄĚ y tal vez otros guardas de la Reserva Nacional, en tiempos antiguos. En Torla y Vi√Īamala, debi√≥ cazar alguno Miguel Lardies, guarda Mayor y alcalde sempiterno, tambi√©n en √©poca remota. Entre los cazadores urbanos me citar√© a mi mismo con unas veinticinco noches y otras tantas madrugadas y con cinco machos cobrados, siempre en los primeros veinte d√≠as de junio, que la productividad en esta clase de caza es bien baja.

Cac√© en Noarre, en Vil√°, Barrad√≥s (2) y Arr√≥s. Javier Mercader, Vizconde de Belllloch, mi compa√Īero en las monta√Īas, debe ostentar un record con gran cantidad de machos en su haber. Javier Bell-lloch debi√≥ ser el mejor cazador de monta√Īa, en mi opini√≥n, de entre todos los espa√Īoles.

La familia Botey en su conjunto caz√≥ en Noarre, su eterno cazadero de sarrio y de urogallo y tambi√©n pudieron recorrer todo el Pirineo. Pepe Botey lleg√≥ a la cifra de 200 sarrios cazados y sin duda cobr√≥ muchos urogallos. J. Rierola me mostr√≥ hace muchos a√Īos un par de urogallos cazados por √©l en Ar√°n, Con este √ļltimo los cazaban tambi√©n A. Trinxet y Carlos Loverdos.

La familia de cazadores Cavaller cobraron el ave en el Pirineo, al norte de la Seo de Urgel. Rafael Calzado, gran veterano, los caz√≥ en Artiga de Lin y en otros lugares de Ar√°n, alcanzando la cifra de nueve machos en el Pirineo. El padre y los hermanos Llin√°s los cazaron en gran abundancia en Ar√°n, acompa√Īados a veces por Luis Calzado, hijo de Rafael. El Dr. Cardona, yerno de Rafael Calzado, caz√≥ con Bacaria varios urogallos y muchos rebecos.

Tambi√©n mis compa√Īeros de caza, J. Oriol Mosso, Nacho Parellada, Francisco Ribas, Enrique Sagnier y Luis Berenguer cazaron el urogallo en Barrados y en Vil√°s, con Alberto Bacaria. Otros lugare√Īos y otros urbanitas habr√≠an, sin duda, cazado el urogallo en la postguerra. Yo me he limitado a hacer figurar tan s√≥lo a los por m√≠ conocidos.

Texto y fotos: Juan Luis Oliva de Suelves

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