17 septiembre, 2017 Trofeocaza . 1564 Visualizaciones

Reportajes caza menor

El zorro, la revalorización de una especie

La consideraci√≥n del zorro como especie¬† de caza ha sido c√≠clica en los √ļltimos¬† siglos. As√≠, extrayendo anotaciones¬† del documentado y recomendable libro El Zorro,¬† Pasi√≥n por su Caza, de Jos√© Ram√≥n de¬† Camps y de otras fuentes bibliogr√°ficas, nos¬† topamos con autores de contrastada sabidur√≠a¬† y autoridad literaria, tales como Sancho IV¬† (1180), Gonzalo Argote de Molina (1582) y¬† Alonso Mart√≠nez de Espinar (1644), quienes¬† en sus respectivos tratados catalogaban¬† a este animal en la categor√≠a de caza mayor y¬† perteneciente a la lista de los animales susceptibles¬† de abatir en monter√≠a.

¬†Ya a finales del siglo XIX, Robert Camwell¬† (1886) compart√≠a su opini√≥n y sus dudas sobre¬† el raposo entre ‚Äúanimal da√Īino‚ÄĚ y ‚Äúpieza digna¬† de caza‚ÄĚ. En los albores del siglo XX, Abel¬† Chapman (1910) concreta que ‚Äúel zorro es un¬† animal de caza mayor, eso s√≠, solamente cuando¬† se le caza con bala‚ÄĚ.

Pero lo cierto es que ya¬† a finales del siglo XVIII, una Real C√©dula firmada¬† por Carlos III en 1788 otorgaba al zorro¬† su condici√≥n de ‚Äúalima√Īa a exterminar‚ÄĚ con¬† recompensa econ√≥mica incluida a pagar por¬† las Justicias de la √©poca, naciendo as√≠ el oficio¬† de alima√Īero.

Durante el siglo XIX se suceden varias leyes¬† que fomentan el exterminio de los animales¬† da√Īinos, entre ellos el zorro. Dichas leyes¬† se sustituyen en mayo de 1902 y establecen la libre caza de los mismos sin prohibici√≥n de sus vedas.

El Real Decreto de 3 de julio de 1903 regulaba  las cuantías de las gratificaciones por  capturas (7,50 pesetas por zorro, 10 por zorra y  3,75 por cría), cantidades significativas teniendo  en cuenta que el jornal agrícola de la época  no llegaba a las dos pesetas.

A mediados del siglo XX se crearon las Juntas¬† Provinciales de Extinci√≥n de Animales Da√Īinos¬† y Protecci√≥n a la Caza (Decreto de 11¬† de agosto de 1953 del Ministerio de Agricultura),¬† y a los zorros, al igual que a otros animales¬† que ahora integran una gran parte del cat√°logo¬† de especies protegidas (linces, aves rapaces,¬† nutrias, quebrantahuesos‚Ķ), tambi√©n se¬† les otorg√≥ la consideraci√≥n de ‚Äúanimales peligrosos¬† para las personas o perjudiciales para la¬† agricultura, la ganader√≠a o la caza‚ÄĚ.

El Decreto  2573/73, en base a la protección de distintas  especies, dio al traste con la arriesgada y peligrosa  actuación de dichas Juntas Provinciales.

Actualmente, clasificado como pieza de caza  menor en todas las comunidades autónomas  de nuestro país, además de permitirse su captura  durante la práctica de la caza de cualquier  especie cinegética, de acuerdo con los preceptivos  planes técnicos de caza, también tiene sus  específicas modalidades cinegéticas: zorros con perro de rastro, zorros al chillo, aguardo con o sin cebo, zorros al  salto, en mano, batidas y bajo tierra. Y existen  dos razas de perro que portan su nombre, tales como el fox-hound y el fox-terrier.

TROFEO DE CAZA DEL C.I.C. 

En pleno siglo XXI, nos surge como reflexión la precedente y  esquemática síntesis a través de la  historia que nos permite aprender a ver lo que los cazadores hemos  sido ante este prodigioso animal.

Prosperan así movimientos entre los  discípulos de San Huberto encaminados a dignificar tanto la caza del  zorro como la imagen en sí de la especie.

Para cubrir dichos objetivos, se  decidió ir eliminando actuaciones que eran constitutivas de delito, tales como el empleo del veneno,  los lazos corredizos sin tope y los  tradicionales cepos, concienciando de ello a todos aquéllos que  no daban importancia a la biodiversidad  de sus acotados ni a la  cadena trófica de sus ecosistemas  y que ponían en peligro de extinción a ciertas especies protegidas.

Al mismo tiempo, también se fomentaban  la educación ambiental  a todos los niveles y los planes de  recuperación del lince con la intención  de cuidar la propagación de  las especies presas, como el conejo,  y controlar a las generalistas y  sobreabundantes, como el zorro.

La acci√≥n m√°s significativa para¬† lograr ‚Äúdignificar‚ÄĚ a la especie zorro elev√°ndola desde la desde√Īada consideraci√≥n de ‚Äúalima√Īa‚ÄĚ a la¬† categor√≠a de ‚Äútrofeo de caza‚ÄĚ consisti√≥¬† en proponer su homologaci√≥n¬† tal y como lo contempla el Consejo Internacional de la Caza (C.I.C.)¬† en pa√≠ses europeos de reconocida¬† tradici√≥n venatoria.

Y parece ser¬† que la f√≥rmula ha funcionado a la¬† vista del gran n√ļmero de trofeos,¬† cazados a base de rifle, escopeta o¬† arco, que oficialmente se van valorando¬† y que ya engrosan la lista en¬† el cat√°logo de la especie.

HOMOLOGACI√ďN, BAREMOS Y PREMIOS¬†

Al igual que se concreta para otros c√°nidos, f√©lidos y √ļrsidos, el trofeo del zorro (macho y¬† hembra) se corresponde con el cr√°neo completo¬† (exento de mand√≠bula inferior) del animal.¬† Su homologaci√≥n, tal como se detalla en ¬†el Manual de Homologaci√≥n de Trofeos de Caza¬† en Espa√Īa (Lucas Llanes, 2¬™ ed. 2014), se¬† realiza mediante una sencilla f√≥rmula con las¬† siguientes instrucciones operativas: en primer¬† lugar, se mide la longitud del cr√°neo, medida¬† entre perpendiculares al eje mayor del mismo,¬† sin la mand√≠bula inferior, entre los incisivos y¬† los rebordes occipitales y sin tener en cuenta¬† malformaciones.

En segundo lugar, se mide la anchura del cráneo, entre perpendiculares al  eje menor del mismo, a la altura de los arcos cigomáticos  y en su parte más ancha, y también  sin tener en cuenta malformaciones.

El instrumental normalmente utilizado para  practicar ambas medidas (longitud y anchura)  suele ser un calibre reglado o digital, aunque  también puede emplearse un compás de ramas  curvas. Las medidas serán en centímetros  y se tomarán con apreciación de milímetros, si  bien en las realizadas con calibre digital se pueden  ajustar hasta las décimas de milímetros.

Algunos zo√≥logos subrayan que en Europa no se aprecia la existencia de subespecies, manteniendo que todos los ejemplares son coincidentes con el zorro rojo com√ļn.

Otros autores cuestionan este principio general estableciendo diferencias entre las subespecies silaceus y crucígera.

Pero con independencia de los estudios elaborados por dichos naturalistas, hemos podido comprobar, tanto en los muestreos previos a su homologación como en las valoraciones oficiales ya ejecutadas, que no existen diferencias determinantes a nivel morfológico del trofeo entre las distintas latitudes del continente europeo.

De hecho, el segundo mayor trofeo en el cat√°logo continental ha sido¬† capturado en territorio espa√Īol.¬† Por cuanto antecede, se han adoptado para¬† los zorros espa√Īoles los baremos del C.I.C., cuyos valores se premian de la siguiente manera: Medalla de Bronce (24,00-24,49 puntos CIC),¬† Plata (24,50-24,99) y Oro (‚Č• 25,00).

A√ļn siendo los machos m√°s corpulentos que las hembras, ambos sexos se valoran y premian con¬† id√©nticos baremos. Tras el visto bueno de la Junta Nacional de Homologaci√≥n de Trofeos de Caza (JNHTC), el zorro se homologa oficialmente por la Comisi√≥n de Homologaci√≥n de Trofeos de Caza de Andaluc√≠a desde el 1 de julio de 2010, con independencia de que las capturas se produzcan en cualquier terreno con r√©gimen cineg√©tico del territorio nacional.

Como dato hist√≥rico, se√Īalar que la primera homologaci√≥n de este trofeo se realiz√≥, cara al¬† p√ļblico, en la IV Feria Internacional de Caza, Pesca y Turismo Rural de Los Barrios (C√°diz), en octubre de 2010, ejerciendo como jueces¬† homologadores Eduardo Briones y Lucas Llanes, siendo el propietario del trofeo Jos√© Ignacio √Ďudi, director honor√≠fico de TROFEO, que lo captur√≥ en el coto de Cala√Īas (Huelva),¬† alcanzando medalla de bronce.

A nivel anecdótico, comentar que a más de un juez homologador se nos ha llegado a preguntar, supuestamente haciendo una extrapolación con el trofeo de jabalí, si el trofeo del  zorro se mide por los colmillos.

A ello siempre hemos contestado negativamente, informado sobre el correcto proceder y haci√©ndole saber a nuestro interlocutor que las √ļnicas piezas dentarias que intervienen parcialmente en la medici√≥n¬† de la longitud del cr√°neo son sus incisivos superiores.

Por tanto, si estamos ante un zorro¬† ‚Äúdent√≥n‚ÄĚ, dar√≠a mayor longitud que si el mismo¬† animal fuese ‚Äúbelfo‚ÄĚ.

¬†¬ŅC√ďMO PUEDO HOMOLOGAR UN TROFEO DE ZORRO?

Un zorro abatido en cualquier rinc√≥n¬† de Espa√Īa puede homologarse en la Comisi√≥n de Homologaci√≥n de Trofeos de Caza de Andaluc√≠a.

Instrucciones Operativas:

1. Longitud del cráneo: Medida entre perpendiculares al eje mayor del cráneo, sin la mandíbula inferior, entre los incisivos y los rebordes occipitales, y sin tener en cuenta malformaciones.

2. Anchura del cr√°neo: Medida entre perpendiculares al eje menor del cr√°neo, a la altura de los arcos cigom√°ticos y en su parte m√°s ancha, y sin tener en cuenta malformaciones.

Características Puntuables cm x Puntos
Longitud del Cr√°neo x 1 x
Anchura del Cr√°neo x 1 x
Valoración en puntos x

Zorro Medalla de oro > = 25 puntos

Zorro Medalla de plata 24,50 – 24,99

Zorro Medalla de bronce 24 – 24,49

¬†UNA CAZA AUT√ČNTICA

Estimamos que la moral de un cazador es irrelevante¬† cuando se establecen estrategias para¬† conseguir unos n√ļmeros espectaculares de¬† abate sobre unos animales previamente confinados,¬† cuyas manipuladas existencias han contribuido a la negaci√≥n de sus ancestrales instintos.

Puede que en este caso sólo se trate  de matar para contar, y casi con toda seguridad  quienes participan en esas prácticas pseudocinegéticas  lo hacen porque probablemente nunca fueron cazadores.

Los catedr√°ticos del¬† campo y maestros de sierra han acu√Īado el siguiente¬† dicho: ‚ÄúQuien no haya cazado el zorro¬† puede decirse que no es nadie en este mundo nuestro de la caza‚ÄĚ.

Y es que la caza del zorro exige inteligencia campera a quien lo quiera capturar. Una antigua y sugerente poesía sobre la caza del raposo (Avignon, 1596. Le Sire de Maubec) concluye que: El cazador que lo persigue/ Que lo mata o que lo caza/ Puede decir que no es tonto. ¡Ahí queda eso!

Hoy por hoy (que todav√≠a no existen granjas de zorros), su caza en cualquiera de sus m√ļltiples modalidades es una caza, como afirma Juan Delibes, ‚Äúcon todas las de la ley‚ÄĚ, no exenta de autenticidad y dificultad, porque sencillamente el cazador se enfrenta a un complejo modelo de astucia, supervivencia y adaptabilidad. No olvidemos que el zorro es, despu√©s del hombre, el mam√≠fero silvestre de m√°s amplia distribuci√≥n en todo el planeta.

Creemos que para ostentar el título de cazador habrá que conocer todo el desarrollo vital de las especies cazables, donde por supuesto el zorro está incluido, con antelación a que las tengamos en el punto de mira o en la cruz del visor, y si logramos abatirlas, también hay que saber cómo comportarnos con ellas; no descuidando, entre otras ocupaciones, la valoración de sus trofeos cuando estos son merecedores de ser homologados… Aunque las medallas y los récords tan sólo son una consecuencia más de lo que es la acción cinegética, nunca serán la esencia intrínseca, me digo, de lo que es la caza.

Lucas Llanes Borrero

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