Aspectos legales sobre las esperas
17 enero, 2017 Trofeocaza . 14480 Visualizaciones

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Aspectos legales sobre las esperas

Son muchas las cuestiones normativas que debemos tener presentes cuando¬† vayamos a realizar un aguardo. ¬ŅEs legal el uso de fuentes luminosas o¬† de dispositivos de visi√≥n nocturna? ¬ŅPara ello es preciso solicitar su autorizaci√≥n¬† a la Administraci√≥n? ¬ŅPuedo colocar comederos o esparcir grano para¬† atraer a los jabal√≠es? Las respuestas, en las siguiente notas.

¬ŅPODEMOS CEBAR PARA ATRAERLOS?

El esparcimiento de alimentos o de piensos  o la instalación de bebederos en época  estival con la finalidad de mantener un coto  con una población óptima de especies  cinegéticas es algo habitual y, en muchas  ocasiones, necesario, pues la escasez de  comida se traduciría en una emigración  obligada de los animales en busca de  sustento.

Sin embargo, este hecho levanta  muy a menudo importantes dudas entre los  gestores de los cotos, quienes normalmente  desconocen la regulación de este aspecto  en la legislación vigente.

La arcaica Ley de Caza de 1970, de aplicaci√≥n¬† para algunas regiones que carecen¬† todav√≠a de su propio texto legal, en su¬† art√≠culo 31, establece la prohibici√≥n, como¬† norma general, de ‚Äúcualquier pr√°ctica¬† que tienda a chantear, atraer o espantar¬† la caza existente en terrenos ajenos‚ÄĚ.

¬ŅPero¬† qu√© concibe el legislador con los t√©rminos¬† ‚Äúchantear‚ÄĚ, ‚Äúatraer‚ÄĚ o ‚Äúespantar‚ÄĚ? El Reglamento¬† de 1971, que la desarrolla, concreta¬† que ‚Äúse entender√° por acci√≥n de chantear¬† aquellas pr√°cticas dirigidas a sobresaltar¬† o alarmar a la caza existente en un predio¬† con vistas a predisponerla a la huida o a¬† alterar sus querencias naturales‚ÄĚ.

Sin embargo,¬† contin√ļan salt√°ndonos a la cabeza¬† miles de dudas al respecto: ¬Ņla instalaci√≥n¬† de comederos por parte de un titular de¬† un coto en su propio acotado puede¬† considerarse en el concepto del t√©rmino¬† ‚Äúchantear‚ÄĚ?

Tal y como se se√Īala en este¬† precepto, el establecimiento de comederos¬† o bebederos altera de alg√ļn modo¬† las querencias naturales de los animales,¬† que abandonan sus h√°bitats atra√≠dos¬† por la comida.

Sin embargo, el legislador¬† introduce en el Reglamento la coletilla que¬† sirve de excepci√≥n a la norma general de¬† la prohibici√≥n: ‚ÄúNo se considerar√°n como¬† il√≠citas las mejoras de h√°bitat natural que¬† puedan realizarse en terrenos sometidos a¬† r√©gimen cineg√©tico especial, aun cuando¬† supongan atracci√≥n para la caza de los¬† terrenos colindantes‚ÄĚ.

De esta apostilla se  desprende que la intención del legislador  es fomentar la instalación de comederos  u otros dispositivos que contribuyan a la  mejora del ecosistema y del desarrollo de  especies cinegéticas.

En √ļltima instancias, han sido las comunidades¬† aut√≥nomas las que se han encargado¬† de enredar a√ļn m√°s este desbarajuste¬† normativo. Algunas han recogido el testigo¬† de la Ley de Caza de 1970 y del Reglamento¬† que la desarrolla y se han limitado¬† a precisar las vaguedades del legislador;¬† otras, por el contrario, han decidido establecer¬† prohibiciones en el establecimiento de¬† comederos.

Entre el primer grupo de regiones que¬† han decidido realizar un ‚Äúcorta y pega‚Ä̬† de lo establecido en la Ley de 1970 se¬† encuentra Castilla y Le√≥n, que en su art√≠culo¬† 43 incluye entre las prohibiciones gen√©ricas¬† de caza la acci√≥n de ‚Äúatraer o espantar la¬† caza existente en terrenos ajenos‚ÄĚ.

Sin embargo,¬† posteriormente introduce un caj√≥n¬† de sastre con el que pretende dotar de total¬† libertad de decisi√≥n a la Administraci√≥n,¬† que en √ļltima instancia tendr√° la √ļltima¬† palabra al respecto. As√≠, a√Īade como salvedad¬† la ‚Äúautorizaci√≥n expresa‚ÄĚ del √≥rgano¬† administrativo competente.

Entre las comunidades m√°s avanzadas¬† al respecto encontramos a Extremadura y¬† Castilla-La Mancha. La Ley de Caza de la¬† regi√≥n extreme√Īa, en su art√≠culo 38 y bajo¬† el t√≠tulo ‚ÄúProhibici√≥n de otras acciones en¬† beneficio de la caza‚ÄĚ, establece la restricci√≥n¬† en la realizaci√≥n de ‚Äúcualquier pr√°ctica¬† que tienda a chantear, atraer o espantar¬† la caza existente en terrenos ajenos.

Se¬† entiende por acci√≥n de chantear aquella¬† pr√°ctica dirigida a sobresaltar o alarmar la¬† caza existente en un terreno con la finalidad¬† de predisponerla a la huida o alterar sus¬† querencias naturales‚ÄĚ.

Sin embargo, en la¬† segunda parte de este precepto dispone¬† que ‚Äúse except√ļa de la acci√≥n de atraer la¬† aportaci√≥n de alimentos a las especies cineg√©ticas¬† de acuerdo con lo que se prevea¬† en las √ďrdenes Generales de Vedas o en los¬† planes t√©cnicos de caza autorizados‚ÄĚ.

Pero, sin duda alguna, la normativa m√°s¬† precisa en la regulaci√≥n de este extremo es¬† la de Castilla-La Mancha. En el art√≠culo 27¬† de su flamante Ley de Caza, entre las prohibiciones¬† para la protecci√≥n de poblaciones¬† cineg√©ticas, incluye ‚Äúcualquier pr√°ctica fraudulenta¬† para atraer la caza‚ÄĚ, especificando¬† asimismo que no se entender√°n como tal¬† ‚Äúel aporte de alimentaci√≥n complementaria,¬† agua o nutrientes en forma de sales,¬† aportados por el titular del aprovechamiento¬† cineg√©tico en las √©pocas de escasez de¬† agua o alimentos o para evitar la dispersi√≥n¬† de las poblaciones cineg√©ticas, siempre y¬† cuando se realice a distancias superiores a¬† 250 metros con respecto a los l√≠mites de los¬† terrenos cineg√©ticos colindantes y no afecte¬† a especies migratorias en los lugares de¬† paso‚ÄĚ.

Por √ļltimo, tambi√©n se√Īala que ‚Äúno¬† se considerar√° como pr√°ctica fraudulenta¬† para atraer la caza aquellos casos en¬† que las piezas hayan sido atra√≠das como¬† consecuencias de mejoras realizadas en el¬† h√°bitat‚ÄĚ.

Por el contrario, la comunidad aut√≥noma¬† que se lleva la palma en inseguridad¬† jur√≠dica sobre este tema es Andaluc√≠a.¬† Por un lado, proh√≠be ‚Äúcualquier pr√°ctica¬† destinada a chantear o espantar caza de¬† terrenos ajenos‚ÄĚ, pero tampoco permite en¬† su Reglamento ‚Äúsituar la l√≠nea de cazadores¬† rodeando los comederos, bebederos¬† o dormideros de la t√≥rtola, salvo que los¬† puestos est√©n situados a una distancia¬† m√≠nima de 250 metros del comedero y de¬† 100 metros entre s√≠‚ÄĚ.

Ante estos dos preceptos  contradictorios, e intentando interpretar  la voluntad del legislador, podemos deducir  de forma tácita que cuando los cita es  porque a su vez los permite. De lo contrario,  esta restricción no tendría sentido y sobraría.

Otra posible interpretaci√≥n de la intenci√≥n¬† del legislador ser√≠a entender por comederos¬† o bebederos √ļnicamente lo naturales,¬† dejando al margen los artificiales.

En definitiva, puede concluirse se√Īalando¬† que, de todo lo legislado hasta el momento,¬† la instalaci√≥n de comederos o el esparcimiento¬† de grano para mejorar el h√°bitat¬† natural de las especies estar√≠an permitido¬† siempre y cuando se realicen con las¬† debidas autorizaciones exigidas por la Administraci√≥n.

Un caso totalmente diferente¬† ser√≠a cazar cerca de ellos: algunas regiones¬† regulan en sus normativas esta cuesti√≥n,¬† como la Comunidad Valenciana, en la que¬† se diferencian los comederos naturales¬† de los artificiales, no permiti√©ndose que¬† se cace a una distancia de estos √ļltimos¬† inferior de 50 metros.

¬ŅES LEGAL EL USO DEL FOCO?

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El uso de focos, linternas y dispositivos de visi√≥n nocturna, la instalaci√≥n de comederos… son aspectos normativos que debemos tener presentes en la preparaci√≥n y realizaci√≥n de nuestras esperas.

Varias delegaciones provinciales de Medio  Ambiente optan por incluir en las autorizaciones  de esperas nocturnas el permiso  para la utilización del uso de dispositivos  luminosos, siempre como medida de seguridad.  Este es el caso, por ejemplo, de la de  Guadalajara.

La nueve Ley de Caza de¬† Castilla-La Mancha incluye entre los medios¬† prohibidos de caza ‚Äúlos faros, linternas,¬† espejos y otras fuentes luminosas artificiales,¬† dispositivos para iluminar los blancos, dispositivos¬† de visor que incluya un convertidor¬† de imagen o un amplificador de imagen¬† electr√≥nico para tiro nocturno, con las¬† salvedades contempladas reglamentariamente¬† para la caza nocturna‚ÄĚ.

Por su parte,¬† el art√≠culo 46 del Reglamento de Caza¬† de Castilla-La Mancha permite la caza¬† nocturna para realizar aguardos al jabal√≠,¬† ‚Äúpara lo que se precisar√° de autorizaci√≥n¬† de la Delegaci√≥n Provincial‚ÄĚ, a√Īadiendo¬† asimismo que ‚Äúdicha autorizaci√≥n no ser√°¬† necesaria cuando quede contemplada en¬† el plan t√©cnico aprobado y deber√° hacerse¬† de forma expresa en los dem√°s casos‚ÄĚ.

Para concluir, establece que la autorizaci√≥n¬† podr√° incluir fuentes luminosas artificiales¬† ‚Äúpara prevenir riesgos a la seguridad de¬† las personas‚ÄĚ, otorgando as√≠ total libertad¬† a las delegaciones provinciales de Medio¬† Ambiente para autorizar o no el empleo de¬† dispositivos de luz en las esperas nocturnas.

En el caso de Extremadura, su Ley de¬† Caza proh√≠be ‚Äúcazar fuera del periodo comprendido¬† entre una hora antes de la salida¬† del sol y una hora despu√©s de su puesta,¬† salvo en aquellas modalidades de caza¬† nocturna autorizadas‚ÄĚ. Sin embargo, no¬† establece ninguna excepci√≥n del uso de luz¬† artificial en las esperas de forma expresa.

En  la práctica, ocurre algo similar al supuesto  de Castilla-La Mancha. La Dirección General  del Medio Natural es la que decide sin  incluir o no en el permiso el uso de dichos  dispositivos en la propia autorización de  aguardo nocturno.

Por su parte, la Ley de Caza de Castilla y¬† Le√≥n no permite la utilizaci√≥n de ‚Äúdispositivos¬† para iluminar blancos‚ÄĚ ni de ‚Äúfuentes luminosas¬† artificiales‚ÄĚ con car√°cter general.

Sin¬† embargo, en su Orden de Vedas anual salva¬† este obst√°culo con la inserci√≥n del siguiente¬† precepto: ‚ÄúEstas modalidades ‚Äďespera y¬† aguardo nocturno- precisar√°n de autorizaci√≥n¬† expresa del correspondiente Servicio¬† Territorial, y en ella figurar√°n fechas, cupos y¬† otras condiciones que se consideren oportunas‚ÄĚ.

Por lo tanto, de este modo el legislador¬† se lava las manos y otorga total libertad a la¬† Administraci√≥n para que en √ļltima instancia¬† decida sobre el permiso o no para utilizar¬† focos en la realizaci√≥n del disparo.

Andaluc√≠a proh√≠be como medio de captura¬† ‚Äúlos faros, linternas y otras fuentes luminosas¬† artificiales o deslumbrantes, as√≠ como¬† cualquier otro dispositivo o medio para¬† iluminar los blancos o de visi√≥n nocturna‚ÄĚ.

Se trata de una de las comunidades m√°s¬† restrictivas en lo que a aguardos se refiere,¬† autoriz√°ndolos en muy contadas ocasiones,¬† por da√Īos y, en la mayor√≠a de los casos, de¬† d√≠a.

Por ello, desde distintos colectivos de¬† cazadores de esta regi√≥n se lleva tiempo reclamando¬† que el n√ļmero de permisos para¬† esperas o aguardos nocturnos se ampl√≠e y¬† se incluya en las autorizaciones un precepto¬† que permita la utilizaci√≥n de fuentes luminosas¬† en el momento del disparo.

¬ŅEST√Ā PERMITIDA LA VISI√ďN NOCTURNA?

Con la delegación de las competencias  en materia de caza a las comunidades,  las autonomías comenzaron a regular las  modalidades nocturnas, como la espera,  el aguardo o la ronda.

Uno de los aspectos  que legislaron fue el empleo de dispositivos  de visión nocturna, como visores, monoculares,  binoculares o gafas. La decisión  fue unánime: la prohibición de los visores  nocturnos y la permisividad del resto de  dispositivos que no sean de puntería.

Significativo es el caso, por ejemplo, de  Extremadura, que ni en su Ley de Caza ni en  su Reglamento incluye la restricción expresa  y determinada de este tipo de visores.

Sin¬† embargo, el legislador no se pilla los dedos¬† e introduce un caj√≥n de sastre al no permitir¬† el uso de aquellos dispositivos ‚Äúcuyo uso¬† est√© prohibido conforme a la normativa vigente‚ÄĚ.

De nuevo, Extremadura tira balones¬† fuera y no concreta sobre el uso de estos¬† dispositivos, aunque s√≠ sanciona a quienes¬† usen este tipo de miras.¬† Pero las comunidades que se llevan la¬† palma en indeterminaci√≥n son Murcia,¬† Galicia y Navarra, que proh√≠ben ‚Äúlas armas¬† provistas de silenciador o de visor para el disparo¬† nocturno‚ÄĚ.

Aquí sí queda claro que se  permite el uso de binoculares, monoculares  y gafas nocturnas, pero si seguimos literalmente  este precepto, en estas autonomías  se prohibiría el uso de cualquier visor que se  utilice para cazar de noche, sea dispositivo  de visión nocturna o no, algo sin sentido.

Por su parte, Andaluc√≠a establece¬† en su normativa la prohibici√≥n de ‚Äúlas¬† armas provistas de amplificador de visi√≥n¬† para el disparo nocturno o convertidor¬† de im√°genes electr√≥nico‚ÄĚ, siguiendo el¬† enmara√Īado modelo de la mayor√≠a de¬† las comunidades.

Sin embargo, en 2011,¬† las delegaciones provinciales de Medio¬† Ambiente comenzaron a autorizar el uso¬† de visores nocturnos de manera excepcional¬† y √ļnicamente para esperas al jabal√≠¬† por da√Īos. Ja√©n fue una de las primeras¬† provincias en las que se autoriz√≥ su uso.

As√≠,¬† en la autorizaci√≥n se especifica que ‚Äúpara¬† los aguardos nocturnos, y con el fin de evitar¬† disparos accidentados sobre personas,¬† ganado especies distintas a las autorizadas¬† o entre las autorizadas, de edad o¬† sexo distinto al autorizado o deseado, y/o¬† especies protegidas, se autoriza el empleo¬† de faros y/o linternas, as√≠ como cualquier¬† otro dispositivo o medio para iluminar los¬† blancos o de visi√≥n nocturna, as√≠ como el¬† uso de amplificador de visi√≥n para el disparo¬† nocturno o convertidor de im√°genes¬† electr√≥nico‚ÄĚ.

Jaime Valladolid  (Abogado especialista  en Derecho Cinegético y  Medioambiental)

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