1 agosto, 2017 Trofeocaza . 216 Visualizaciones

Opinión Pablo Capote

Sobre tu vientre te arrastrar√°s…

Ning√ļn ser vivo ha sido tan denostado a lo largo de la historia como las serpientes. Historias populares, f√°bulas, la iconograf√≠a cl√°sica, la mitolog√≠a o la propia Biblia han presentado a la serpiente como la encarnaci√≥n del mal.

La visi√≥n m√°s indulgente que la sociedad actual tiene de otras especies anta√Īo consideradas da√Īinas, como osos, lobos o linces, no rige con estos reptiles y la ofidiofobia es una patolog√≠a extendida.

Uno de los colectivos que m√°s estrecho v√≠nculo tiene con ellas es el de los cazadores; de hecho, la Organizaci√≥n Mundial de la Salud lo incluye entre los tres primeros grupos de riesgo, junto con pastores y agricultores, ante las mordeduras de serpientes venenosas que, al menos, provocan ochenta mil muertes al a√Īo en el mundo.

Pero ¬Ņqu√© fundamento tienen ese miedo y ese rechazo en nuestro pa√≠s?

Uno de los objetivos de esta redacción es traer a las páginas de Trofeo temas que, sin ser estrictamente cinegéticos, puedan interesar al cazador naturalista. Este mes Daniel Fernández Guibernau, experto en ofidios, nos revela las claves para reconocer y diferenciar las distintas especies de culebras, víboras y otros serpentiformes que pueblan la península ibérica y analiza los aspectos en los que algunos de estos reptiles afectan a la caza y al cazador.

Haciendo un esfuerzo para no enlazar de forma inadecuada este asunto con el que pasamos a tratar, prosigo: Sin duda lo m√°s debatido en los √ļltimos tiempos es el rechazo del PSOE, Podemos y Ciudadanos a la proposici√≥n de ley presentada por el partido en el Gobierno para la modificaci√≥n de la Ley de Patrimonio Natural y de Biodiversidad, que sacar√≠a del cat√°logo de especies ex√≥ticas invasoras algunas de peces y mam√≠feros.

Una gota m√°s en el vaso. Ahora Ciudadanos dice que se equivocaron, y ustedes pensar√°n: ¬ŅEs posible actuar con tan poca rigurosidad? Pues, seg√ļn se mire, est√° claro que, a la hora de aplicar la m√°xima pol√≠tica de prometer una cosa y hacer la contraria, s√≠ han sido muy rigurosos.

El problema no es que se cree una ley que no permita soltar √Ī√ļes en Aig√ľestortes ‚Äďpongo por caso‚Äď, lo lamentable son los arbitrarios criterios que se siguen para conceder la carta de ciudadan√≠a a unas especies y erradicar otras que est√°n bien adaptadas y no hacen da√Īo a nadie ‚Äďacaso todo lo contrario‚Äď, como el arru√≠.

Y mientras esto se discute, en algunos municipios de la Comunidad de Madrid ‚Äďpor poner un ejemplo‚Äď se siguen soltando cig√ľe√Īas todos los a√Īos para regocijo de los escolares ‚Äďno de la fauna menor‚Äď y se han creado m√°s de cuatrocientas colonias de gatos, con cuidadores adiestrados y todo, cuando est√° de sobra demostrado el da√Īo que estos felinos causan a la biodiversidad. Como dec√≠a mi abuela, ¬ęun aut√©ntico ‚Äėsindi√≥s‚Äô¬Ľ.

Siempre me ha sorprendido el aguante de este colectivo. Leía hace poco a mi amigo Percy Hopewell, cronista británico del News Magazine especializado en temas ibéricos, algo relativo a nuestro carácter.

Ven√≠a a decir que el espa√Īol tiene mucho aguante, pero que hab√≠a que tener cuidado con ¬ęla gota, esa gota que provoca tantas l√°grimas y que puede surgir de una nimiedad¬Ľ. No pude evitar ver a ese personaje ib√©rico a punto de estallar vestido de cazador. ¬ŅSer√° esta la gota?

Parece que esta nueva gota ha servido para activar la creaci√≥n de la Alianza Rural, grupo de presi√≥n que hasta ahora no hab√≠a conseguido pasar de ser un embri√≥n, y que en el futuro, con la determinaci√≥n de proteger los intereses de los colectivos ligados al campo, representar√° a m√°s de 150 organizaciones, ocho o diez millones de personas seg√ļn las fuentes, que dependen de este entorno.

Los pol√≠ticos ‚Äďexceptuando a los de Podemos, que al menos son consecuentes y no ‚Äėles duelen prendas‚Äô al posicionarse en contra de la caza como animalistas furibundos‚Äď no entienden del campo; ni entienden ni les importa.

Tampoco entienden de ecolog√≠a, ni de caza, ni de gatos; no nos enga√Īemos, los pol√≠ticos solo atienden a los votos. Pero al final son ellos los que deciden. Cualquier pol√≠tico, igual que inaugura un pantano o aniquila una especie, cazar√≠a gustoso unas cuantas codornices ante las c√°maras en plena campa√Īa electoral si pensara que eso iba a proporcionarle unos cuantos votos.

Por ahora, parecen considerar m√°s rentable arrimar el ascua a la sardina de los ecologistas radicales y de los √Īo√Īos animalistas que los siguen como meloncillos a su madre.

Confiemos en que esta alianza rural consiga cambiar las tornas.

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