La dieta m√°s sana
4 octubre, 2018 Trofeocaza . 646 Visualizaciones

Opinión Pablo Capote

La dieta m√°s sana

Hace unos días recogí unas bayas de una mata de sauco que tengo en el jardín.

A principios de septiembre estaban de sobra maduras y los pájaros ya habían dado buena cuenta de la mayoría de ellas, aunque quedaban las suficientes para juntar un cuarto de kilo.

Mi intención era hacer una salsa para asar una pieza de jamón de ciervo utilizando productos naturales y silvestres.

A√Īadir a las bolitas negras del sauco un poco de aceite, vino blanco, vinagre, pimienta y un poco de miel ‚Äďpara cortar la acidez‚Äď, y reducir al fuego lento basta para hacer una salsa que, incorporada al asado a medio hornear y al mezclarse con su propio jugo, queda deliciosa.

Siempre me ha gustado cocinar y creo que no se me da del todo mal. Además del hecho de cazarlos, preparar y cocinar la carne de los animales que llevo a casa y compartirlo con familiares y amigos, es la mayor satisfacción que me proporciona esta actividad, con el tiempo más sin duda que acumular sus trofeos.

La cocina est√° de moda. La cultura culinaria ha mejorado en estos √ļltimos a√Īos como nunca en nuestro pa√≠s y la inquietud por degustar platos de cierto nivel gastron√≥mico va en aumento.

Y sobre todo, llevar una verdadera dieta saludable al margen de las condicionadas por cuestiones más ideológicas como la vegana, macrobiótica o vegetariana, o las de adelgazamiento, se impone.

Los intereses comerciales enturbian con frecuencia lo que es realmente sano y natural y para eso la ciencia sigue siendo la mejor guía.

Hoy a la dieta mediterr√°nea, que durante a√Īos ha sido la m√°s alabada, le est√° enmendando la plana otra tendencia que viene a profundizar en la forma de comer que es m√°s beneficiosa para nuestro organismo, la que se ha dado en llamar la dieta paleol√≠tica.

Su filosof√≠a es sencilla y de una l√≥gica aplastante. Suele decirse que, si se condensaran los millones de a√Īos de la historia de la humanidad en 24 horas, ese periodo de tiempo en el que el g√©nero humano no ha dependido de la caza y la recolecci√≥n para alimentarse abarcar√≠a menos de los cinco √ļltimos minutos, tiempo que sigue acort√°ndose a medida que la antropolog√≠a atrasa la aparici√≥n del primer miembro de la familia.

Pues bien, si la humanidad ha evolucionado casi por completo sin la influencia de la agricultura, es razonable pensar que nuestro metabolismo no ha tenido tiempo de adaptarse a las innovaciones de la revoluci√≥n del Neol√≠tico, que se produjo hace unos 8 o 10000 a√Īos, un suspiro en cualquier caso en t√©rminos evolutivos.

Nuestro organismo, sencillamente, no est√° preparado para metabolizar adecuadamente alimentos tan comunes hoy como los cereales y sus derivados, b√°sicos en la dieta mediterr√°nea, o el az√ļcar.

Tampoco los animales que consumimos son los mismos de anta√Īo, y el grueso de la carne y el pescado que comemos hoy en d√≠a proviene de producciones industriales donde se alimentan y se medican con piensos y qu√≠mica artificial; y las dietas basadas en esos alimentos tienen como consecuencia problemas de salud en alza hoy como la obesidad, la hipertensi√≥n arterial o la diabetes.

En contra, seg√ļn esta propuesta, los alimentos m√°s adecuados para incorporar a nuestra dieta ser√≠an los productos m√°s naturales y aut√≥ctonos, tanto de origen vegetal como animal, que existieran ya antes del Neol√≠tico.

Y aquí es donde la carne de caza se erige como la fuente de proteínas más idónea con diferencia, una materia prima que, para organismos como la Unión Europea, el Consejo de Europa, la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza o BirdLife Internacional, además de ser natural y saludable es un recurso que, bien gestionado, es renovable y sostenible; y, cuando menos, de un bajo, si no positivo, impacto ambiental.

La prueba de su actual aceptación es que por ejemplo la canal de ciervo está a 4,10 euros el kilo, ¡más que la ternera!, algo insólito en nuestro país y todo un record histórico.

Pero, curiosamente, mientras la carne silvestre es elogiada y se integra poco a poco en la dieta de la sociedad, la actividad cinegética se critica más y se entiende peor.

A ver cómo se come eso.

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